Contempladores

Renovar La Renovacion Carismatica Catlica

Capitulo 3: Los Objetivos De La Renovacin Carismtica Y Su Cumplimiento.

Capitulo 1: Que Es La Renovacion Carismatica.
Capitulo 2: La Autocomprension De La R.C.C.Desde Sus Comienzos.
Capitulo 3: Los Objetivos De La R.C.C. Y Su Cumplimiento.
Capitulo 4: Dificultades En La R.C.C. Para El Cumplimiento De Sus Objetivos.
Capitulo 5: La Experiencia De "Profundizacion De La Vida En El Espiritu".
Capitulo 6: Renovar La Renovacion Carismatica Catolica.

Resumen de la visin inicial sobre s misma de la Renovacin Carismtica.

En el extenso captulo precedente he tratado de compendiar artculos de distintos autores de la primera poca de la Renovacin Carismtica, donde se buscaba discernir el sentido y los objetivos de esta corriente de gracia que irrumpa de forma arrolladora en la Iglesia Catlica.

Sent la necesidad de hacer esto dado que hoy, a cuarenta aos de su nacimiento, podemos decir que ya estamos en una segunda generacin de carismticos, y son muchos los que han llegado y siguen llegando a la R.C.C. y no conocen claramente ni sus orgenes ni la visin inicial que ella tena de s misma.

Tambin cre necesario remontarme a la frescura de las concepciones textuales de esos inicios, ya que si el objetivo principal de este libro consiste en proponer un camino para hoy renovar la Renovacin Carismtica, como toda renovacin de algo esto implica un volver a las fuentes, corregir desvos, y buscar el cumplimiento de las metas y objetivos no alcanzados.

Por lo tanto, en la primera parte de este captulo tratar de resumir conceptualmente y de sistematizar de algn modo ese cmulo de ideas, conceptos, inspiraciones, visiones y deseos que expresan los distintos lderes cuyas palabras hemos recordado, sin querer de ninguna manera agotar as este enfoque, que podr ser an ms enriquecido por cada lector que tenga material adicional, del muchsimo que existe, sobre esos heroicos primeros tiempos de la Renovacin.

a) Para qu fue suscitada la R.C.C. por el Espritu Santo.

Si hay algo que qued claro desde un principio es que la Renovacin Carismtica Catlica no surgi como consecuencia de una inspiracin del Espritu Santo en una persona determinada, la que pasara a ser el fundador, como ocurri en tantos movimientos, rdenes religiosas, institutos, etc., sino que fue el mismo Espritu Santo quin tom las riendas de lo que l estaba haciendo surgir en forma masiva y comunitaria.

A partir de esta primera y bsica percepcin, los lderes diversos que naturalmente fueron surgiendo, interrogaron al mismo Espritu Santo, preguntndole sobre el para qu de esta gracia tan especial, y la respuesta no se hizo esperar.

Pero esta respuesta abarca dos planos o dimensiones diferentes, ya sea que la veamos desde la dimensin individual, de la persona, del creyente, o desde la dimensin comunitaria, como Cuerpo Mstico, es decir, de la Iglesia.

Comencemos con el para qu referido a los individuos, con precisiones muy evidentes desde el principio:

En primer lugar podemos mencionar la misin de ayudar al cristiano a avanzar en su crecimiento espiritual para alcanzar la plenitud de la vida en el Espritu Santo, con el ejercicio pleno de los dones y carismas del mismo Espritu, lo que implica, en definitiva, alcanzar la santidad de vida, definida por el Concilio Vaticano II en Lumen Gentium N 40 como la plenitud de la vida cristiana y la perfeccin de la caridad.

El Cardenal Suenens define que la meta de la Renovacin Carismtica Catlica no es la de crear una institucin paralela en la Iglesia, sino la de ofrecer una mejor vida espiritual a los cristianos de hoy.

Esto se logra a partir de la experiencia del bautismo o efusin en el Espritu, que imparte a todos los cristianos una renovada conciencia y una total comprensin de la verdadera esencia del bautismo.

Adems de esto, hay un para qu del surgimiento de la R.C.C. a nivel de la Iglesia toda. Como bien recuerda tambin el Cardenal Suenens no se puede hablar de dos Iglesias, una visible y de carcter institucional, y otra invisible, carismtica, de carcter espiritual. Las dos dimensiones son necesarias y deben ser complementarias.

La Iglesia debe ser renovada espiritualmente, y esa fue la inspiracin de Dios al Papa Juan XXIII, que lo llev a convocar al Concilio Vaticano II y a pedir para la Iglesia los prodigios de un nuevo Pentecosts.

El Espritu Santo ha suscitado en la Iglesia Catlica, despus del Concilio Vaticano II, esta corriente de gracia que constituye la Renovacin Carismtica, para producir la ansiada renovacin de la Iglesia. Por eso el insigne Cardenal Suenens tambin dice que, cuando la Renovacin Carismtica haya conseguido universalizar en la Iglesia la experiencia de la efusin en el Espritu Santo, y haya impregnado toda la vida espiritual de la Iglesia Catlica, deber desaparecer y perderse como un ro que se pierde en la profundidad del mar.

Por todo esto el Cardenal no duda en calificar a la Renovacin Carismtica Catlica como un don a la Iglesia post-conciliar.

Dentro de esta misin de la Renovacin de renovar la Iglesia, el telogo H. Mhlen percibe que un aspecto de la misma es la de llevar a la Iglesia desde un esquema ms centrado en Dios como Uno, a una mayor visin de Dios Trinidad, es decir, a una Iglesia con un esquema mucho ms neo-testamentario, con una percepcin clara y viva del nosotros de la Trinidad y del papel fundamental del Espritu Santo en la vida de la Iglesia.

De esta meta o fin de la renovacin Carismtica Catlica surgi desde el principio la conviccin de que no se poda concebir a la Renovacin como un mero movimiento de la Iglesia, ni se la poda identificar slo desde el aspecto pentecostal o carismtico, sino que deba comprenderse que la renovacin Carismtica estaba destinada a renovar toda la vida cristiana en el poder del Espritu Santo, por lo que necesariamente deba ser completamente catlica e insertarse profundamente en la espiritualidad y actividades de la Iglesia.

b) Por qu la Renovacin surge en este momento de la historia.

Existen signos evidentes que entre los hombres de nuestra poca existe un gran hambre de Dios, consciente o ms o menos oculto, que surge de la profunda invasin del materialismo y el secularismo en la vida humana, lo que ha hecho perder en una gran medida la nocin y el sentido de la vida interior, de la vida espiritual, que es la nica que puede satisfacer las apetencias ms profundas del ser humano, ya que el hombre ha sido creado capaz de Dios, y, sin l, no puede encontrar el sentido para el que fue creado y por el que vive.

Esto es en general entre todos los hombres, pero entre los catlicos creyentes, despus del Concilio Vaticano II, fue surgiendo un fuerte anhelo de vivir los cambios profundos que introdujo el Concilio en la vida de la Iglesia, y de avanzar realmente en la comprensin de las lneas teolgicas propuestas en l, especialmente con respecto a la accin del Espritu Santo en las almas de todos los creyentes, a travs de sus dones y carismas.

Si repasamos en el Captulo 1 la crnica de cmo naci la Renovacin Carismtica Catlica veremos que ste fue el impulso fundamental que llev a la primera experiencia de la Renovacin en la Iglesia Catlica.

c) Elementos que caracterizan a la Renovacin Carismtica:

En cuanto a los elementos que caracterizan positivamente a la R.C.C. encontramos que el primero que aparece con claridad es que se trata de una experiencia de la presencia de Dios en la realidad de la vida de los hombres, como algo efectivo y concreto, y no como algo terico e indefinido.

Esta experiencia implica llegar a conocer inicialmente a Dios segn el alcance bblico de este trmino, es decir, no por una comprensin teolgica o formulacin doctrinal, pero s por una vivencia en todas las reas del ser humano, sensibles, emocionales y espirituales.

Esto es lo que en la Renovacin pasar a llamarse el encuentro personal con Cristo Resucitado, y es la consecuencia de recibir la primera evangelizacin o kerygma en los Seminarios de Vida en el Espritu, y de vivir la efusin o bautismo en el Espritu.

A travs de este bautismo en el Espritu se produce una revalorizacin de la gracia santificante recibida en el Bautismo, en la Confirmacin y en la Eucarista.

La Renovacin Carismtica Catlica ha redescubierto la prctica de la oracin comunitaria, que se desarrolla en los grupos de oracin, pero la experiencia que se vive en ellos no es un fin en s mismo, sino que debe impregnar todo el da y todos los actos del cristiano, y no debe limitarse a algunas horas de encuentro semanal en los grupos.

Tambin es importante tener claro que la R.C.C. debe poder ir ms all de la experiencia; debe ser una verdadera espiritualidad que comprenda la totalidad del misterio cristiano, aunque poniendo un nfasis especial en la vida en el Espritu Santo.

Por lo tanto, el bautismo en el Espritu Santo no implica la recepcin de algo especial, sino que es un nuevo y poderoso impulso para entrar en una nueva relacin con el Espritu Santo, que posibilitar avanzar hacia una verdadera y profunda conversin de vida.

Otra caracterstica fundamental de la R.C.C. es el surgimiento del sentido y la estructura de la comunidad cristiana entre los laicos, entendida como el lugar donde cada uno puede testificar con su propia historia de vida la vivencia de su fe, los cambios que ha producido el Seor en las distintas reas de su existir, y a su vez, recibe la enseanza y formacin necesarias, y tambin puede ayudar a otros a crecer en su fe, segn los carismas y ministerios que el Espritu Santo vaya derramando en los integrantes de la comunidad.

Para terminar la caracterizacin de la R.C.C., podemos repasar lo que no es:

No es simplemente la asistencia ms o menos regular a un grupo de oracin, o a congresos y asambleas de la Renovacin.

Tampoco es solamente estar en una oracin comunitaria de alabanza, con cantos, batir de palmas, y con intervenciones en lo que se dice durante la oracin.

La R.C.C. no tiene su esencia en el aspecto carismtico o pentecostal, en el sentido que el acento no debe ponerse tanto en los carismas extraordinarios y su accin, sino en la totalidad de la vida cristiana, es decir, en la vivencia plena de la rica espiritualidad de la Iglesia, vivida y desarrollada en dos mil aos de su historia.

Tampoco la R.C.C. busca monopolizar la accin del Espritu Santo, ni se cree duea exclusiva de su obrar en la Iglesia de hoy. Es esta una idea demasiado simple e infantil que no puede ser tomada seriamente.

d) Objetivos a cumplir:

Un objetivo que aparece claro en la Renovacin Carismtica, al producir una apertura nueva, consciente y profunda a la accin del Espritu Santo, es la santificacin de las almas, pasando de la tibieza al fervor espiritual.

Esta santificacin personal debe ser llevada a santificar el medio ambiente que rodea al cristiano, de donde surge una fuerte comprensin hacia la evangelizacin, en todas sus formas, variantes y niveles.

Asimismo, la accin renovada del Espritu Santo que se vive debe tocar tambin el corazn de la Iglesia Catlica, llevndola a una nueva dimensin de apertura a la accin plena del Espritu Santo.

e) Frutos a esperar:

Son muchos los frutos que deberan surgir en aquellos que se sumergen realmente y sin reservas en la experiencia de la Renovacin y perseveran en ella, buscando avanzar ms.

Es fundamental el examen atento de estos frutos, pues el mismo Jess nos ense el mejor criterio de discernimiento de la accin del Espritu Santo: Por los frutos se conoce el rbol bueno del rbol malo (Mt. 7,16-20).

En el pensamiento de todos los lderes de la primera hora de la R.C.C. podemos encontrar expresada la esperanza, y porque no la conviccin, de que la Renovacin mostrar los siguientes frutos:

* Un conocimiento de Dios basado en la experiencia de su presencia y su accin en la vida del creyente.

* Ser saciado el hambre y el anhelo de Dios del hombre de hoy.

* Se tendr un mucho mejor conocimiento de la Persona del Espritu Santo y de su accin en la santificacin de los cristianos.

* Se obtendr una entrega personal sin condicionamientos a la gua y conduccin del Espritu Santo, con apertura y docilidad a captar y seguir sus mociones e inspiraciones.

* Habr un crecimiento en el amor de Dios, o virtud de la caridad, que llevar a un mayor amor a la Iglesia, a los santos, a la Virgen Mara, y, en especial, al prjimo, sin distinciones ni acepcin de personas.

* Se tendr un mayor sentido y vivencia de las devociones tradicionales de la Iglesia, en especial las Marianas.

* Se vivir un nuevo despertar a la vida sacramental ms plena, en especial respecto a la Reconciliacin y la Eucarista.

* Habr una revalorizacin de la riqusima herencia cristiana y de los valores espirituales catlicos.

f) Metodologa a emplear:

En cuanto a la metodologa que emplea la R.C.C. para ir tratando de cumplir los objetivos que la llevarn a la obtencin de sus fines segn lo sealado en los puntos anteriores, est basada, obviamente, en dos elementos principales: la predicacin de la Palabra de Dios y la oracin. A estos elementos principales se les agrega el testimonio en la comunidad.

Se parte desde un punto donde, en estos aspectos, no existe casi nada en los llamados catlicos por tradicin, o catlicos de nombre. Los catlicos adultos no reciben en su gran mayora otra formacin que los sermones dominicales en las misas, y su experiencia en oracin se reduce por lo general al rezo, en lo personal y en la liturgia comunitaria.

Por otra parte se asume en general en la Iglesia, que los catlicos que han recibido el Bautismo y la Confirmacin estn abiertos a la accin del Espritu Santo y viven la vida espiritual, lo cual slo es cierto en una mnima expresin en la mayora de los bautizados.

Por lo tanto, el llamado ministerio de la Palabra aparece como el primer medio fundamental de la R.C.C.. Este ministerio se ejerce segn dos fases sucesivas bien diferenciadas. La primera fase o evangelizacin bsica, consiste en el anuncio del kerygma, que se basa en dar a conocer como puntos bsicos, en forma vivencial o experiencial, la Persona de Jess, Jess que ha muerto por nosotros, Jess resucitado, Jess ascendido al cielo y glorificado, de todo lo cual el cristiano es testigo. De aqu resulta un reconocimiento explcito y consciente de que Jess es nuestro Seor y Salvador.

Esta evangelizacin bsica debe llegar tanto a los no cristianos como a los bautizados en los que la fe no se ha desarrollado.

En la prctica esta evangelizacin se lleva a cabo en los Seminarios de Vida en el Espritu santo, que se dan en los grupos de oracin y en las comunidades de la Renovacin, que culminan con el bautismo en el Espritu.

Luego viene la segunda fase, que es la enseanza para el crecimiento espiritual o catequesis renovada, que deber llevar gradualmente al creyente a un mayor conocimiento de Dios Trinidad, de Aquel de quien ha tenido una experiencia concreta.

Este conocimiento implica avanzar en la fe por el poder y la luz del Espritu Santo, penetrando en los grandes misterios de la vida cristiana, con la orientacin clara que lleve a comprender la enorme riqueza y poder que el cristiano ha sido depositario con la Redencin de Jesucristo al recibir la gracia santificante en el bautismo, y como debe hacer para poner plenamente en accin las nuevas facultades sobrenaturales recibidas.

Esta enseanza para el crecimiento posterior a la primera evangelizacin debe producir un verdadero cambio en la mente o inteligencia, y en el corazn o voluntad, llevando a adquirir un nuevo modo de pensar, sentir y amar, segn los mismos sentimientos que Cristo (Filip. 2,5).

Tambin es importante presentar en la enseanza en forma explcita y abierta la figura de la Virgen Mara, cuya profunda accin en la salvacin del creyente ha sido querida por Dios Trinidad, no como instrumento necesario, pero s por el beneplcito de Dios, y no puede ser descuidada por aquellos que buscan realmente el crecimiento espiritual hacia la santidad.

Los formadores que impartan esta enseanza solamente lograrn transmitirla a travs del estudio, la reflexin, la lectura, la meditacin de la Palabra, la oracin y la contemplacin.

Precisamente la oracin, en especial la experiencia comunitaria de la misma, es la otra base fundamental de la metodologa de la Renovacin Carismtica.

El avance hacia grados de oracin que estaban casi extinguidos entre los laicos ha sido una caracterstica saliente desde el inicio de los grupos de oracin de la Renovacin.

Se ha redescubierto entre los fieles catlicos el sentido de orar en el Espritu, y, en la oracin comunitaria, han reflorecido los carismas propios de las asambleas de oracin cristianas de los comienzos: el don de lenguas, la profeca, la alabanza, entre otros.

g) Peligros que se deben enfrentar:

Tambin se fueron reconociendo desde el comienzo de la Renovacin Carismtica las posibilidades de ciertos peligros que podan cernirse sobre los incipientes grupos de oracin y comunidades. Los ms notorios los tenemos aqu resumidos:

Dado que hay una clara orientacin experiencial en la Renovacin, hay que evitar quedarse solamente en esa experiencia, sino que es necesario crecer y afianzarse en una formacin espiritual integral.

Hay que evitar que solamente se desarrolle una piedad individualista centrada en las sensaciones, experiencias, visiones y vivencias fuertes de la oracin. Para esto ayuda muchsimo la integracin a una comunidad o grupo, donde la persona sea ayudada a perseverar y avanzar desde la experiencia inicial a un verdadero crecimiento interior.

Es fundamental tambin no quedarse con un esquema pentecostal no catlico, centrado en el hablar en lenguas y en la manifestacin de los carismas extraordinarios, sino que como ya deca Kiliam McDonnel en el ao 1972 (Captulo 2): Antes que sea tarde, los Catlicos Carismticos tienen que reconsiderar la espiritualidad carismtica dentro del amplio cuadro de la tradicin catlica.

La formacin y la enseanza basada en la doctrina slida de la Iglesia, aplicada a la vida diaria del creyente, evitar las desviaciones y errores que ya han ocurrido en la Iglesia, como el iluminismo rebelde a la jerarqua, el orgullo elitista que separa y que no une a la comunidad, y el fundamentalismo de interpretaciones subjetivas de la Palabra de Dios, alejadas del Magisterio de la Iglesia.

No se debe buscar el xito fcil e ilusorio de hacer que muchas personas se conviertan al Seor, lo conozcan, y luego queden flotando en el aire, abandonados a la reiteracin de una experiencia inicial que se va agotando en s misma, si no es edificada sobre un fundamento de doctrina slida.

Como sostiene el artculo del P. Navarro (ver Captulo 2) toda renovacin abortar o se desviar en errores y cismas, como sucedi con todos los brotes carismticos en la historia de la Iglesia, si no se asegura una seria y slida enseanza.

Hemos as tratado de sintetizar, en una forma ms o menos sistemtica, la visin de los lderes de los primeros aos de la Renovacin Carismtica Catlica, lo que nos servir como elemento de trabajo importante para plantearnos ms adelante un anlisis del cumplimiento de esta visin hoy, ao 2005, treinta y ocho aos despus del comienzo.

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La Renovacin Carismtica Catlica hoy.

Vamos a pegar un salto imaginario a travs del tiempo de unos veinte aos, desde la dcada de los setenta hasta fines de la de los noventa, para tratar de captar la visin actual que se tiene en la Renovacin Carismtica sobre s misma.

Vamos a utilizar para ello dos documentos oficiales, aprobados por la Santa Sede, a travs del Pontificio Consejo para los Laicos, referentes a la Renovacin Carismtica Catlica.

A) Los estatutos del Servicio Internacional de la Renovacin Carismtica Catlica:

En el ao 1978 se cre un Consejo y una Oficina Internacional (ICCRO) bajo la direccin del Cardenal Joseph Suenens, que se estableci primero en Bruselas, Blgica, y luego pas a Roma, Italia.

El objetivo del ICCRO fue el de impulsar la Renovacin Carismtica Catlica a nivel mundial, promoviendo la comunicacin y cooperacin entre los distintos organismos de la Renovacin Carismtica a nivel internacional, y a su vez se constituy en canal oficial de comunicacin con la Santa Sede.

A principios de la dcada del noventa el ICCRO elabor sus Estatutos, presentndolos a la Santa Sede para solicitar el reconocimiento pontificio. Dichos Estatutos fueron rigurosamente estudiados por varios canonistas y telogos del Vaticano, les realizaron algunas observaciones, y finalmente fueron aprobados el 8 de julio de 1993. El 14 de septiembre de 1993 la Santa Sede, a travs del Pontificio Consejo para los Laicos emiti un Decreto reconociendo al ICCRS (Servicio Internacional de la Renovacin Carismtica Catlica) como un cuerpo para la promocin de la Renovacin Carismtica Catlica con una personera jurdica.

Los estatutos del ICCRS comienzan con un Prembulo, cuya primera parte se refiere a lo que es y lo que no es la R.C.C., y fija cules son sus objetivos. Veamos su contenido:

I. La Renovacin Carismtica Catlica es un movimiento mundial, pero no uniforme, ni unificado. No tiene un fundador particular, ni un grupo de fundadores como muchos otros movimientos. No tiene listas de miembros participantes.

II. La Renovacin es una reunin muy diversa de individuos, grupos y actividades, con frecuencia del todo independientes unos de otros, en diferentes grados y modos de desarrollo y con diversos nfasis, y sin embargo participan de la misma experiencia fundamental y persiguen los mismos objetivos generales.

Este modelo de relaciones sumamente flexibles se encuentra a nivel diocesano y nacional, como tambin a nivel internacional. Tales relaciones se caracterizan muy frecuentemente por su libertad de asociacin, dilogo y colaboracin, ms que por su integracin o por una estructura organizada.

El liderazgo se caracteriza ms que como gobierno, como un ofrecimiento de servicio para aquellos que lo desean.

III. Los objetivos centrales de la Renovacin Carismtica Catlica o Renovacin Pentecostal Catlica, como tambin se la llama, consisten en:

1. Promover una conversin personal, madura y continua, a Jesucristo, nuestro Seor y Salvador.

2. Propiciar una apertura decisiva hacia la persona del Espritu Santo, su presencia y su poder.

Con frecuencia estas dos gracias espirituales se experimentan a la vez en lo que se llama, en diferentes partes del mundo:

Un bautismo en el Espritu Santo,

o un dejar actuar libremente al Espritu Santo,

o una renovacin del Espritu Santo.

Ordinariamente por ello se entiende una aceptacin personal de las gracias de la iniciacin cristiana y un recibir fuerza para poder realizar el propio servicio personal en la Iglesia y el mundo.

3. Fomentar la recepcin y el uso de los dones espirituales (carismas), no solamente en la Renovacin Carismtica sino tambin en la Iglesia entera. Estos dones, ordinarios y extraordinarios, se encuentran abundantemente en laicos, religiosos y clrigos. Su justa comprensin y uso correcto, en armona con otros elementos de la vida de la Iglesia, son una fuente de fuerza para los cristianos en su camino hacia la santidad y en el cumplimiento de su misin.

4. Animar la obra de evangelizacin en el poder del Espritu Santo, incluyendo la evangelizacin de quienes no pertenecen a la Iglesia, la re-evangelizacin de cristianos de nombre, la evangelizacin de la cultura y de las estructuras sociales. La Renovacin promueve especialmente la participacin en la misin de la Iglesia, proclamando el evangelio con palabras y obras, y dando testimonio de Jesucristo mediante la vida personal y aquellas obras de fe y justicia a las que cada uno est llamado.

5. Impulsar el crecimiento progresivo en santidad, a travs de la correcta integracin de estos dones carismticos con la vida plena de la Iglesia. Esto se realiza mediante la participacin en una rica vida sacramental y litrgica, el aprecio por la tradicin de la oracin y la espiritualidad catlicas, la progresiva formacin en la doctrina catlica guiada por el Magisterio de la Iglesia, y la participacin en el plan pastoral de la Iglesia.

Los objetivos y los proyectos que de all dimanan han marcado a la Renovacin Carismtica Catlica en los individuos, los grupos de oracin, las comunidades, los equipos de servicio locales, diocesanos y nacionales, y los ministerios.

Vamos a hacer algunos breves comentarios sobre el contenido de estos estatutos, que implican una visin oficial de la Renovacin Carismtica. En primer lugar, la Renovacin es caracterizada como un movimiento mundial, aunque se reconoce que no tiene ni fundador ni listas de miembros participantes.

La Renovacin se caracteriza por la agrupacin de individuos diversos en los llamados grupos de oracin donde se expresan acentos y caractersticas bastante diferentes unos de otros, pero unidos por una experiencia fundamental, la experiencia del Espritu Santo, y con similares objetivos generales.

El documento tambin seala algo muy caracterstico de la Renovacin Carismtica: el liderazgo en los distintos niveles, desde los grupos de oracin hasta las organizaciones internacionales, no es tanto un gobierno jerrquico, sino la prestacin de un servicio a los dems.

Es muy claro el Prembulo en cuanto a los objetivos de la Renovacin Carismtica, que se resumen en cinco principales:

1. Promover una conversin personal, madura y continua, a Jesucristo, nuestro Seor y Salvador.

La palabra conversin tiene un sentido de mutacin, de cambio de una cosa a otra, y en el lenguaje militar significa un cambio de frente en la marcha de una formacin de soldados. En la vida del cristiano implica cambiar su orientacin, dejando de estar concentrado en las cosas del mundo y en s mismo, para buscar realmente y sinceramente a Jesucristo, reconocindolo como Seor y Salvador.

Usualmente esta conversin se inicia a partir del llamado encuentro personal con Cristo resucitado, que es consecuencia por lo comn de la vivencia de la experiencia fundamental de la Renovacin Carismtica, que se describe en el siguiente punto.

2. Propiciar una apertura decisiva hacia la persona del Espritu Santo, su presencia y su poder.

Se plantea en este objetivo una doble apertura al Espritu Santo: al conocimiento de su Persona divina, y a la accin y dinamismo de su poder.

Esta apertura se produce al vivir la experiencia fundamental de la R.C.C., que aqu se denomina de tres maneras equivalentes: un bautismo en el Espritu Santo, un dejar actuar libremente al Espritu Santo o una renovacin del Espritu Santo.

Tambin se la define con mucha precisin: es una aceptacin personal de las gracias de la iniciacin cristiana, y un recibir fuerza para poder realizar el propio servicio personal en la Iglesia y en el mundo.

Por lo tanto, es una experiencia espiritual, que no implica recibir un nuevo sacramento, sino liberar todo lo recibido en la iniciacin cristiana.El tercer objetivo se refiere a los carismas del Espritu Santo:

3. Fomentar la recepcin y el uso de los dones espirituales (carismas), no solamente en la Renovacin Carismtica, sino tambin en la Iglesia entera.

Se aclara muy bien que esto no se refiere especficamente a los carismas extraordinarios propios de las asambleas de oracin, como los del don de lenguas, profeca, oracin de sanacin o liberacin, sino a todos los carismas, ordinarios o no, necesarios para la vida entera de la Iglesia.

Estos tres primeros puntos se refieren a objetivos que buscan fomentar lo que denominaramos los medios caractersticos de la Renovacin Carismtica, mientras que los dos ltimos puntos especifican ms las consecuencias o frutos a obtener:

4. Animar la obra de evangelizacin de quienes no pertenecen a la Iglesia, la re-evangelizacin de cristianos de nombre, la evangelizacin de la cultura y de las estructuras sociales.

La Renovacin Carismtica est llamada en primer lugar a volcar lo que recibe del Espritu Santo en la llamada primera evangelizacin, o anuncio del kerygma apostlico, dirigido no slo a los que no pertenecen a la Iglesia, sino a los cristianos de nombre, a los bautizados por tradicin que no han vivido quizs ms que muy superficialmente la accin de la gracia recibida en el bautismo.

5. Impulsar el crecimiento progresivo en santidad, a travs de la correcta integracin de estos dones carismticos con la vida plena de la Iglesia.

Aqu viene la segunda etapa, despus de haber recibido la evangelizacin primera, y haber vivido la experiencia del bautismo en el Espritu Santo, con la consiguiente apertura a la persona y accin del Espritu: el avance hacia una verdadera santidad.

Se enuncian claramente los medios a utilizar para lograr este crecimiento progresivo en santidad: una rica vida sacramental y litrgica, el aprecio y la vivencia de toda la riqusima tradicin catlica en la oracin y espiritualidad, y una buena formacin en la sana doctrina catlica, guiada por el Magisterio de la Iglesia.

De esta manera este quinto y ltimo objetivo marca el fin, la meta deseada a la que est llamada la Renovacin Carismtica, que es la de otorgar un impulso nuevo, poderoso, a los fieles, para avanzar hacia la santidad y guiarlos y ayudarlos en ese arduo y difcil camino.

b) Los estatutos de la Fraternidad Catlica de Comunidades y Grupos Carismticos de Alianza.

El 27 de noviembre de 1995 la llamada Fraternidad Catlica de Comunidades y Grupos Carismticos de Alianza recibi el reconocimiento final del Pontificio Consejo para los Laicos como una asociacin privada de fieles con personera jurdica.

Las Comunidades de Alianza fueron surgiendo desde los primeros aos de la Renovacin Carismtica, y su caracterstica es que los que participan de ellas van ms all del deseo y accin de reunirse juntos en un grupo de oracin para ir creciendo en la experiencia del Espritu Santo, y avanzan hacia un compromiso formal, con objetivos y finalidades, que los une a la comunidad. Esto es lo que se denomina una alianza.

Este compromiso tiene variados grados, que van desde la consagracin total, pasando por distintas formas de vida en comn, segn los estados de vida de cada uno, hasta compromisos parciales de dedicacin a distintos ministerios y actividades, respetando y obedeciendo a los lderes y pastores de la comunidad.

La Fraternidad ha reunido decenas de estas comunidades en todo el mundo, regida por Estatutos, de los cuales vamos a transcribir y luego examinar el artculo 1, que fija la Constitucin de la Fraternidad y sus objetivos:

Artculo 1. Constitucin y objetivos.

1.1 La Fraternidad Catlica de Comunidades y Grupos Carismticos de Alianza (de aqu en adelante la Fraternidad), es una asociacin privada internacional de fieles con personera jurdica de acuerdo al Canon 322 del Cdigo Cannico. La Fraternidad se reconoce como miembro de la Iglesia Catlica y de su estructura de acuerdo a los Cnones 298-300, 304-311 y 312-329. La Fraternidad se identifica con la misin salvfica de toda la Iglesia en comunin con el Obispo local y con el Romano Pontfice. Principalmente, a travs de su dependencia formal con el Pontifico Consejo para los Laicos, la Fraternidad expresa su unin con el Romano Pontfice.

1.2 El fortalecimiento de los lazos entre la Fraternidad y la Santa Sede reafirma la identidad Catlica de la Fraternidad.

1.3 A travs del Bautismo, los Cristianos nos incorporamos a Cristo y a su Iglesia, que es su Cuerpo. En varios lugares del mundo, miembros de la Iglesia Catlica y Apostlica han expresado su deseo de caminar juntos en el seguimiento a Cristo y en respuesta a Su llamado han formado comunidades de alianza. Una alianza es un compromiso formal de ser miembro de una comunidad participando de su estilo de vida y de su misin. En el centro de tal compromiso est el deseo de crecer en santidad y de ser parte del trabajo apostlico al servicio de la misin de la Iglesia.

1.4 Aquellas comunidades que desean ser admitidas como miembros de la Fraternidad deben dar muestras de defender los objetivos de la Fraternidad explicitados en los estatutos. Estas comunidades deben tambin dar evidencia que (a) viven dentro de un estilo de vida comprometido y (b) en una buena relacin y entendimiento con la Iglesia local.

1.5 Es deseo de la Fraternidad que sus comunidades miembros se formen de tal manera de crecer en santidad, en su comunin con la Iglesia y en su testimonio apostlico en el mundo. Las comunidades y grupos de alianza de la Fraternidad se esfuerzan para desarrollar estructuras y relaciones que provean el ambiente donde aquellos que son llamados a seguir a Cristo, pueden tener su fe alimentada y consolidada dentro de la Iglesia.

1.6 Los objetivos fundamentales de la Fraternidad son:

(a) Compartir, alentar y consolidar los frutos de la vida cristiana que el Seor a travs de su Espritu ha suscitado en las diferentes comunidades y grupos miembros.

(b) Promover en la vida de la Fraternidad toda la riqueza espiritual de la Iglesia, escucha fiel a la Palabra de Dios, activa participacin en la liturgia (especialmente en la vida sacramental de la Iglesia y en particular en la Eucarista y la Reconciliacin), y en los actos de devocin popular (adoracin al Santsimo, peregrinaciones, Via Crucis, rezo del Rosario, etc.).

(c) Reafirmar y profundizar la conciencia de ser miembros de la Iglesia Catlica y del amor hacia ella, como as tambin en el vnculo de comunin primario y esencial con ella.

(d) Crecer en conocimiento de la doctrina Catlica y garantizar su fiel cumplimiento, particularmente con respecto a la eclesiologa constitutiva, la centralidad de los sacramentos y la devocin a la Santsima Virgen Mara y a los Santos.

(e) Poner especial atencin a los acontecimientos importantes de la Iglesia Catlica, participando y colaborando en dichos eventos en las maneras apropiadas.

(f) Alentar el compartir las experiencias especficas de vida comunitaria de la Fraternidad con otras comunidades, asociaciones y movimientos de la Iglesia Catlica.

(g) Llevar a cabo iniciativas especficas relacionadas con el trabajo de evangelizacin y de renovacin de la Iglesia, de acuerdo a lo que establece el Cdigo Cannico respecto a la autoridad de la Iglesia local.

(h) Alentar el uso de los carismas, dados por el Espritu, para fortalecimiento y renovacin de la Iglesia.

(i) Promover un autntico ecumenismo en la esperanza de una perfecta unidad y formar a las comunidades miembros de la Fraternidad en el ecumenismo de acuerdo con las enseanzas, orientaciones y normas de la Iglesia Catlica y

(j) Alentar a las comunidades miembros a participar del ecumenismo espiritual y de otras actividades ecumnicas, cuando las circunstancias lo permitan, bajo la gua de la Iglesia local. Las actividades ecumnicas de naturaleza internacional se llevarn a cabo slo luego de consulta con el Pontificio Consejo para los laicos.

Vemos que en los puntos referidos a la constitucin de la Fraternidad se define qu es una comunidad de alianza: es el deseo de caminar junto a otros en el seguimiento de Cristo, asumiendo un compromiso formal de ser miembro de esa comunidad, lo que implica participar del estilo de vida y de la misin de la misma, es decir, del carisma particular que tenga.

Pero ese compromiso tiene como centro y punto ms significativo el deseo de crecer en santidad, y tambin como consecuencia, el ser parte del trabajo apostlico al servicio de la tarea misionera de la Iglesia, con la cual se mantiene una estrecha y fecunda comunin.

As queda definido el fin o meta de la Fraternidad; se fijan luego los objetivos fundamentales que se buscar cumplir para alcanzar la meta enunciada.

Estos objetivos tienen relacin en primer lugar con todo lo que se refiere a la pertenencia a la Iglesia Catlica y a la vivencia de toda la riqueza espiritual de la Iglesia, es decir, al desarrollo de una clara identidad catlica.

Es de notar como hay muy poco nfasis en el aspecto carismtico, que se menciona en un solo punto, el (h), de los diez objetivos enunciados.

Tambin se alienta en los objetivos la participacin en la evangelizacin y renovacin de la Iglesia y en la prctica de un autntico ecumenismo.

A travs de la constitucin y objetivos de la Fraternidad se distingue, como si fuera una meloda de fondo continua y sin interrupcin, la intencin de una insercin mucho ms profunda y eficaz de las comunidades en la vida y espiritualidad de la Iglesia Catlica.

Esto prcticamente est sealado en forma explcita en el punto 1.5: Las comunidades y grupos de alianza de la Fraternidad se esfuerzan para desarrollar estructuras y relaciones que provean el ambiente donde aquellos que son llamados a seguir a Cristo puedan tener su fe alimentada y consolidada dentro de la Iglesia.

Tenemos as planteada, a travs de estos dos importantes documentos, del ICCRS y de la Fraternidad, lo que sera la visin ms actual o moderna de la Renovacin Carismtica. Con todo este material vamos a encarar la parte final de este captulo.

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Anlisis del cumplimiento de los objetivos y el fin de la Renovacin Carismtica Catlica.

La pregunta que voy a tratar de contestar ahora es la siguiente: Cmo se han ido cumpliendo los objetivos y las metas de la Renovacin Carismtica despus de treinta y seis aos de su aparicin?

Obviamente s que no es una tarea fcil contestar esta pregunta, fundamentalmente porque las expresiones de la Renovacin Carismtica son multifacticas, muy diversificadas, con enfoques y realizaciones distintas, aunque, como bien lo puntualiza el Prembulo del ICCRS, todas tienen una misma experiencia fundamental y persiguen los mismos objetivos generales. En ellos vamos a poner el acento en este anlisis.

Tambin aqu influye la experiencia personal y la ptica particular de cada uno, y, en mi caso, esto es una limitacin clara.

Mis observaciones estn basadas en mis diecisis aos de experiencia y participacin en la Renovacin Carismtica de la Argentina, a la que conozco bien. Tambin he tenido bastante contacto e informacin a nivel internacional a travs de mi pertenencia por muchos aos a una Comunidad de Alianza integrante de la Fraternidad Catlica de Comunidades y Grupos Carismticos de Alianza.

Por ltimo el otro elemento que me ha ayudado en esta visin es la lectura de libros y revistas internacionales de la Renovacin, de Amrica y de Europa.

As y todo seguramente las conclusiones que vayan surgiendo no dejarn de ser incompletas y no sern aplicables en todos los casos, pero confo que igualmente sern de utilidad para los lectores, que podrn confrontarlas con su propia realidad y experiencia.

Voy a ir analizando el grado de cumplimiento en primer lugar de los objetivos concretos de la Renovacin Carismtica, para ir llegando finalmente a las metas y fines ms generales.

El objetivo ms directo de la Renovacin Carismtica es el de llevar al creyente a una nueva y mucho ms consciente apertura a la presencia del Espritu Santo y a su accin en el alma. Esta apertura se produce como consecuencia de la experiencia fundamental de la Renovacin, el "bautismo en el Espritu", que es lo que todos los grupos, grandes o pequeos, y comunidades con distintos grados de alianza, guan y ayudan a vivir a los que llegan a ellos.

Sin duda la metodologa para llegar al bautismo en el Espritu, a travs de los Seminarios de vida en el Espritu se ha desarrollado ampliamente, adaptada a los ambientes y realidades de los ms de 125 pases donde hoy se conoce la Renovacin Carismtica.

Se podra decir que este objetivo de iniciar a las personas en la vida del Espritu est muy bien logrado, tomando en cuenta que estimaciones conservadoras hablan de que ms de cien millones de catlicos han vivido esta experiencia en la Renovacin Carismtica, y que los grupos y comunidades ya constituidos a lo largo y a lo ancho de la tierra siguen recibiendo da tras da a nuevas personas deseosas de acercarse a la vivencia carismtica.

Casi sin excepciones, en todos aquellos que viven realmente la experiencia de la accin del Espritu Santo se produce inicialmente una conversin ms o menos fuerte hacia la bsqueda de una nueva y distinta forma de vida. Uno se da cuenta de que realmente ha descubierto algo nuevo y muy grande, que de pronto parece ensanchar en forma notable la visin del sentido de la propia vida, y an de la historia del mundo, y todo es emocin, excitacin, deseo de saber, de penetrar ms en un mundo que hasta ese entonces apareca como algo invisible e ignorado.

Es claro que lo que podramos llamar con ms propiedad la primera conversin de las almas, pasando de la vida del mundo y de lo material a una vida de bsqueda de Dios y de lo espiritual, es un objetivo que tambin se ha ido logrando en forma exitosa en la Renovacin Carismtica.

Tambin otro de los objetivos claros y explcitos de la R.C.C., que es el de fomentar la recepcin de los carismas del Espritu Santo, y alentar su uso y desarrollo, se ha ido cumpliendo con un gran avance en todos estos aos.

Es incontable la experiencia hecha en este campo dentro de los catlicos, y hoy son cientos los libros que tratan sobre estos temas, y proliferan dentro de la Renovacin todo tipo de seminarios, cursos y encuentros destinados al tema de los carismas, en cuanto a su conocimiento, desarrollo, crecimiento, ejercicio en ministerios especficos, etc.

Como consecuencia del avance en el logro de los objetivos anteriores, tambin la Renovacin Carismtica ha dado pasos muy importantes hacia una verdadera evangelizacin primera, que se ha manifestado sumamente fructfera al dirigirse a los llamados cristianos de nombre, y, en general, a los bautizados que no vivan ms que mnimamente su fe cristiana.

Esta evangelizacin ha ayudado a muchsimos catlicos a descubrir una fe viva, a un conocer a Jess resucitado, a salir de una mera comprensin teolgica de Dios para entrar en una vivencia reconocible de su presencia en la vida de cada uno.

Se han desarrollado muchas formas para llegar con esta proclamacin primera a las personas, y hay comunidades y grupos especializados en la evangelizacin en la calle y lugares pblicos, a travs de distintos medios de comunicacin masiva, en festivales de msica para jvenes, etc.

El compromiso de muchas personas en la Renovacin Carismtica para la evangelizacin ha permitido avanzar realmente muchsimo en este objetivo esencial.

Como consecuencia del cumplimiento que se ha ido dando en los objetivos enunciados, son muchos los frutos que se advierten claramente en la Renovacin Carismtica. Desde ya, est el conocimiento de Dios Trinidad por una experiencia concreta de la presencia del Padre y de Jesucristo, y la apertura a la persona y accin del Espritu Santo.

Tambin se da un despertar importante a una nueva y ms plena vida sacramental, as como un amor ms profundo a la Iglesia, al Papa, y a la Virgen Mara.

Pero los frutos ms espectaculares de la Renovacin son, sin duda, el redescubrimiento de la vida de oracin, tanto la personal, como en especial la comunitaria, y la unin de los cristianos en una verdadera y sincera comunin, lo que ha originado las nuevas comunidades, con sus distintos estilos de vida, pero todas dando un testimonio prctico y visible de la fe que anima a sus integrantes.

No son pocos, sin duda, todos estos logros en el cumplimiento de tantos objetivos, pero no debemos quedarnos encandilados con la gozosa visin de todos estos aciertos, basados ciertamente en la apertura, docilidad y disponibilidad a la direccin del Espritu Santo, sino que debemos mirar con detenimiento para descubrir las cosas que todava representan materias pendientes en la R.C.C.

Dios es perfeccin infinita y plenitud, y nunca habr un techo que se pueda alcanzar en la vida espiritual, que es compartir la misma vida de Dios, ya que siempre va a haber mucho ms para descubrir y avanzar.

Si examinamos los objetivos y fines de la R.C.C. que sintetizamos al principio de este captulo, tanto los discernidos en la primera hora, como los ms actuales, vamos a encontrarnos con dos aspectos importantes en los que tenemos que detenernos para analizarlos con mucho cuidado.

El primero de ellos se refiere a la visin tan clara que tuvieron los primeros lderes de la Renovacin en cuanto a que sostenan enfticamente que la Renovacin Carismtica no deba quedarse en el propsito de ser un movimiento ms en la Iglesia, sino que estaba destinada a renovar toda la vida cristiana en el poder del Espritu Santo, por lo que deba insertarse decididamente en la espiritualidad y actividades de la Iglesia.

Despus de cuarenta aos, la Renovacin Carismtica Catlica se ha transformado precisamente en un movimiento de la Iglesia, aceptado ya casi sin reservas en la mayora de los pases por los obispos, con un gran desarrollo propio, pero tambin con una identidad propia que no se mezcla en mayor medida con el resto de las actividades tradicionales de la Iglesia.

Justamente los estatutos del ICCRS que comentamos en el punto anterior definen a la R.C.C. como un movimiento mundial, aunque sin fundadores ni listas de participantes.

La Renovacin Carismtica, a travs de sus grupos de oracin, se encuentra insertada en la vida de un buen nmero de parroquias catlicas de todos los pases, pero en la mayora de ellas siguen siendo los carismticos, tolerados por los miembros de otras agrupaciones y movimientos de la parroquia, y an vistos con simpata, pero con actividades y vida espiritual aparte, con caractersticas propias, de lo que en general los dems integrantes de la parroquia no entienden mucho de que se trata, ni tienen gran inters en saberlo.

Tampoco, en general, se los denomina tanto como locos, pero ciertas cosas como el hablar en lenguas, o el descanso en el Espritu siguen produciendo desconfianza y recelo en muchos lugares.

Podemos decir, entonces, que la R.C.C. por un lado se ha ido insertando en muchsimas parroquias en prcticamente todas las partes del mundo donde se practica el culto catlico, pero se ha mantenido en general como un movimiento ms dentro de la Iglesia.

Se ha ido acentuando y afirmando su caracterstica pentecostal o carismtica, que define y diferencia a la Renovacin Carismtica de otros movimientos de la Iglesia, lo que implic, de alguna manera, el desarrollo de una espiritualidad carismtica.

Esta diferenciacin se advierte incluso al mismo nivel de las misas, con el surgimiento de las llamadas misas carismticas o misas de sanacin, que son oficiadas por sacerdotes pertenecientes a la Renovacin Carismtica, y se distinguen de las misas tradicionales por la alabanza bullanguera, por cantos en lengua, por oraciones de sanacin interior y sanacin fsica, por las profecas, por los descansos en el Espritu y por otros aspectos derivados de las vivencias de los grupos de oracin carismticos.

Queda as bastante claro que la visin de los primeros lderes de la Renovacin Carismtica, en cuanto a que ella deba ser menos carismtica y ms catlica, y que deba insertarse con profundidad en la espiritualidad y vida de la Iglesia, llevando una renovacin de la vida cristiana en el poder del Espritu, no ha evolucionado, sino que se ha ido afirmando lo contrario, es decir, una Renovacin como un movimiento aceptado y muy fuerte en la Iglesia, pero movimiento al fin, diferenciado y con caractersticas propias.

Podemos hacernos varias preguntas ante esta conclusin: Hubo una visin inicial equivocada en la Renovacin Carismtica Catlica? Es bueno que se haya dado esta evolucin hacia un movimiento firme y estructurado dentro de la Iglesia? Cules fueron las razones para que esto ocurriera?

Las respuestas a estas preguntas las buscaremos ms adelante, porque van unidas a un segundo aspecto importante en cuanto al cumplimiento de los objetivos de la R.C.C. que vamos a tratar a continuacin.

Encontramos ya desde la primera comprensin de s misma que tuvo la R.C.C. un fin bien definido, que inicialmente se plante como el alcanzar la plenitud de la vida en el Espritu Santo, con el ejercicio pleno de los dones y carismas del Espritu, lo que implica claramente avanzar hacia la santidad, plenitud de la vida cristiana como la define el Concilio Vaticano II.

Este fin es muy explcito en los estatutos del ICCRS que ya vimos, en el punto 5 de los objetivos de la R.C.C.: Impulsar el crecimiento progresivo en santidad, a travs de la correcta integracin de estos dones carismticos con la vida plena de la Iglesia.

Tambin la Fraternidad Catlica de Comunidades y Grupos Carismticos de Alianza es muy clara al respecto en sus propios Estatutos: Es deseo de la Fraternidad que sus comunidades miembros se formen de tal manera de crecer en santidad, en su comunin con la Iglesia y en su testimonio apostlico en el mundo.

Por lo tanto no hay ninguna duda que el avanzar hacia la bsqueda de un crecimiento en la santidad ha sido prcticamente uno de los fines ltimos de la R.C.C. desde el principio hasta nuestros das.

Qu se puede decir al respecto del cumplimiento de esta meta? Qu difcil es la respuesta! Cmo saber con cierta certeza en cuantas almas ha sido encendida realmente la llama pura de la santidad de vida?

Evidentemente no se puede afirmar, pero no obstante esto tenemos que poder encontrar alguna orientacin que nos permita evaluar este punto, y apelamos nuevamente a la enseanza del Maestro, del mismo Jess, y l nos dice que el rbol bueno por sus frutos se reconoce.

La santidad de vida necesariamente produce frutos, y estos frutos son el reflejo externo, diramos, de lo que existe en el interior del alma santa.

A lo largo de toda la historia de la Iglesia, viendo como fue la vida de los santos reconocidos y canonizados, vamos a encontrar que en ellos, a pesar de las grandes diferencias en cuanto a sus llamados y sus obras, hubo dos caractersticas comunes: la primera es que no pasaron desapercibidos, an pesa a sus esfuerzos a veces para no ser notados.

El olor a santidad no se puede evitar, se esparce y se hace notar alrededor del santo, aunque no est haciendo nada, porque se desprende simplemente de su presencia.

La otra caracterstica es que el santo necesariamente produce cambios en su entorno, ya sea pequeo o ms extenso.

El santo no puede evitar influir sobre el mundo que lo rodea, tanto por su ejemplo y testimonio de vida, en oposicin en general a lo que est a su alrededor, que lleva a otros a querer imitarlo y seguirlo, como por llevar a cabo algn tipo de misin que Dios le ha encomendado, materializada en una obra concreta, como fundar rdenes religiosas, sentar principios teolgicos inspirados como lo hicieron los doctores de la Iglesia, realizar obras particulares de caridad y misericordia, ser voces profticas dentro de la Iglesia, escribir libros ejemplares y tiles para el crecimiento espiritual, desarrollar todo tipo de obras de evangelizacin, etc.

La accin del santo influye en forma ms o menos profunda y notoria en la vida de la Iglesia de su poca y deja huellas permanentes.

La Iglesia comienza a partir del derramamiento del Espritu en Pentecosts, con ciento veinte discpulos y apstoles que avanzaron por un camino de santidad movidos por el Espritu Santo. Dentro de la Renovacin Carismtica Catlica se ha dicho y repetido una y otra vez que esta experiencia que se vive del Espritu Santo en ella es Pentecosts hoy.

Pensemos que despus del Pentecosts histrico, esos ciento veinte hombres, ms las mujeres que estaban con ellos, junto a la Virgen Mara, salieron al mundo, y con todas las limitaciones de comunicacin de la poca lograron impregnar y transformar, hasta convertirlo al cristianismo, al vasto Imperio Romano, pagano y cruel perseguidor de esos cristianos.

Hoy sabemos que probablemente ms de cien millones de catlicos han vivido la experiencia del bautismo en el Espritu, definido en la Renovacin como Pentecosts hoy, y entonces surge fuertemente una pregunta: Por qu no se nota ya una profunda transformacin, no slo en la Iglesia Catlica, sino tambin en el mundo, ms an si tomamos en cuenta los medios de comunicacin masiva de los que hoy se dispone?

Se podr decir que solamente han pasado treinta y ocho aos, pero esto implica prcticamente el paso de toda una generacin de personas.

Si de estos cien millones de catlicos renovados, aunque sea hubiera avanzado hacia una santidad efectiva el uno por ciento, tendramos hoy un milln de santos diseminados por todo el mundo. No sera esto realmente notorio? Sin embargo no lo es.

Ante esta realidad slo encontramos dos posibilidades para explicarla: o los santos de hoy tienen caractersticas que los hacen pasar totalmente desapercibidos, lo cual sera contradictorio respecto a lo que ha sido la santidad en la historia de la Iglesia, o en realidad no se ha producido todava esa evolucin hacia la santidad, al menos dentro del actual contexto general de la Renovacin Carismtica.

Por lo tanto parecera que este objetivo, que es prcticamente uno de los fines ltimos de la Renovacin Carismtica Catlica, todava no ha sido alcanzado. Si admitimos esto, tenemos a su vez que tratar de discernir si es que no se ha alcanzado pero se est en camino de llegar a l, o hay algn estancamiento o desvo que lo est demorando o impidiendo de alguna manera.

Como es lgico pensar, el hecho de encontrar alguna respuesta fundamentada a todos estos interrogantes sera crucial hoy para la Renovacin Carismtica, porque tocara directamente al rumbo que ella debe seguir para tratar de alcanzar los fines que se han discernido y que hacen a las razones por las que fue suscitada por el Espritu Santo.

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