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Renovar La Renovacion Carismatica Catlica

Capitulo 1: Qu es la Renovacion Carismatica Catolica

Capitulo 1: Que Es La Renovacion Carismatica.
Capitulo 2: La Autocomprension De La R.C.C.Desde Sus Comienzos.
Capitulo 3: Los Objetivos De La R.C.C. Y Su Cumplimiento.
Capitulo 4: Dificultades En La R.C.C. Para El Cumplimiento De Sus Objetivos.
Capitulo 5: La Experiencia De "Profundizacion De La Vida En El Espiritu".
Capitulo 6: Renovar La Renovacion Carismatica Catolica.

La Renovacin Carismtica Catlica: su nacimiento.

Este trabajo est dirigido en general a lectores que tienen una experiencia de la Renovacin Carismtica Catlica, o al menos un conocimiento de ella, pero para aquellos que no lo tengan, o que quieran saber un poco ms sobre este fenmeno religioso que ha irrumpido en la Iglesia Catlica despus del Concilio Vaticano II, comenzar por tratar de explicar sus orgenes y de qu manera se lo puede definir y caracterizar.

En cuanto a su historia me voy a basar en especial en un artculo publicado en un Boletn del ICCRS (International Catholic Charismatic Renewal Services), siendo este Servicio Internacional de la Renovacin Carismtica Catlica un cuerpo reconocido desde el 14/9/1993 por la Santa Sede, a travs del Pontificio Consejo para los Laicos, y tiene su sede precisamente en el Vaticano.

Con motivo de cumplirse los 25 aos de la Renovacin Carismtica Catlica, el Boletn de enero-febrero de 1992 public una resea de la historia del comienzo de la RCC, el que voy a complementar con otros datos acerca de este tema.

En el ao 1961 su santidad el Papa Juan XXIII convoca el Concilio Vaticano II, y en la Constitucin Apostlica Humanae salutis del 25/12/1961 con la que llamaba a este Concilio, expresaba sus anhelos y sus plegarias en estos trminos:

Reptase as ahora en la familia cristiana el espectculo de los apstoles reunidos en Jerusaln despus de la ascensin de Jess al cielo, cuando la Iglesia naciente se encontr unida toda en comunin de pensamiento y oracin con Pedro y en derredor de Pedro, Pastor de los corderos y las ovejas. Y dgnese el Espritu divino escuchar de la manera ms consoladora la oracin que todos los das sube a l desde todos los rincones de la tierra: Renueva en nuestro tiempo los prodigios como de un nuevo Pentecosts, y concede que la Iglesia santa, reunida en unnime y ms intensa oracin en torno a Mara, Madre de Jess, y guiada por Pedro, propague el reino del Salvador divino, que es reino de verdad, de justicia, de amor y de paz As sea.

El 8 de diciembre de 1965 festividad de la Inmaculada Concepcin de Mara- finalizaba el Concilio Vaticano II, y todas sus Constituciones, Decretos y Declaraciones, fruto de tres aos de intenso estudio, reflexin y oracin, reflejan el inters de la Iglesia por llevar a los hombres elementos eficaces de profunda revisin y renovacin espiritual.

El Concilio sin duda ha querido llamar la atencin de los creyentes sobre la presencia dinmica del Espritu Santo en su Iglesia, a travs de los dones y los carismas, como medios formidables de renovacin cristiana y evangelizacin en el mundo.

La Constitucin Lumen gentium sobre la Iglesia, en el N 12, dedicado a El sentido de la fe y los carismas en el pueblo cristiano dice:

Adems, el mismo Espritu Santo no slo santifica y dirige el Pueblo de Dios mediante los sacramentos y los ministerios y le adorna con virtudes, sino que tambin distribuye gracias especiales entre los fieles de cualquier condicin, distribuyendo a cada uno segn quiere (1 Cor. 12,11) sus dones, con lo que los hace aptos y prontos para ejercer las diversas obras y deberes que sean tiles para la renovacin y la mayor edificacin de la Iglesia, segn aquellas palabras: A cada uno... se le otorga la manifestacin del Espritu para comn utilidad (1 Cor. 12,7). Estos carismas, tanto los extraordinarios como los ms comunes y difundidos, deben ser recibidos con gratitud y consuelo, porque son muy adecuados y tiles a las necesidades de la Iglesia. Los dones extraordinarios no deben pedirse temerariamente ni hay que esperar de ellos con presuncin los frutos del trabajo apostlico. Y, adems, el juicio de su autenticidad y de su ejercicio razonable pertenece a quienes tienen la autoridad en la Iglesia, a los cuales compete ante todo no sofocar el Espritu, sino probarlo todo y retener lo que es bueno (cf. 1 Tes. 5,12-21).

Hacia mediados del ao 1966, un ao despus de la conclusin del Concilio, algunos laicos catlicos, miembros de la Universidad Duquesne del Espritu Santo, de Pittsburgh, Estados Unidos de Norteamrica, estaban compartiendo sus frustraciones.

Era un grupo comprometido con Jess y fuertemente involucrado en cuestiones sociales y renovacin de la Iglesia, dedicados durante muchos aos al servicio de Cristo y entregados a varias actividades apostlicas.

Sin embargo sentan que algo faltaba en su vida cristiana personal. Aunque no podan especificar el porqu, cada uno reconoca que haba un cierto vaco, una falta de dinamismo, una debilidad espiritual en sus oraciones y actividades. Era como si su vida cristiana dependiera demasiado de sus propios esfuerzos, como si avanzaran bajo su propio impulso y motivados por su propia voluntad... Necesitaban una experiencia viva del Espritu Santo.

Conscientes de que la fuerza de la comunidad cristiana primitiva estuvo en la venida del Espritu Santo en Pentecosts, empezaron a orar para que el Espritu Santo se les manifestase de la misma manera que a los primeros cristianos. Esta expectativa dio lugar a los hechos.

En agosto de 1966, durante el Congreso Nacional de Cursillos de Cristiandad, Steve Clark, graduado de la Universidad de Michigan State, mostr a algunos de los profesores de la Universidad de Duquesne el libro La Cruz y el Pual, sobre el apostolado de David Wilkerson entre los drogadictos de Nueva York, en el que se habla del Bautismo en el Espritu Santo, dicindoles que ese libro le intrigaba a la vez que le inquietaba, y les urge que lo lean.

El grupo decidi entonces comprobar por s mismo este fenmeno. El 6 de enero de 1967, deseosos de conectarse con alguna persona conocedora de las experiencias del Espritu, entrevistan a William Lewis, sacerdote episcopal, quien les pone en contacto con la seora Betty de Schomaker, que diriga en su casa una reunin de oracin pentecostal. Le reunin tuvo lugar en la casa del seor Lewis.

El 13 de enero los profesores de Pittsburgh, junto con la seora Schomaker, van a casa de la seorita Florencia Dodge para asistir a la primera reunin de oracin. Eran Ralph Keifer (profesor de teologa) y su esposa Pat; Patricio Bourgeois (profesor de teologa) y William Storey. Era la octava de epifana y el da sealado por la liturgia para conmemorar el Bautismo de Jess en el Jordn y su uncin con el Espritu Santo.

El siguiente 20 de enero Ralph Keifer y Patricio Bourgeois asisten a la segunda reunin de oracin y suplican se ore por ellos pidiendo el bautismo en Espritu Santo. En esa ocasin Ralph recibe el don de lenguas.

La semana siguiente Ralph impone las manos a sus otros compaeros para recibir el bautismo en Espritu Santo. En febrero los cuatro catlicos de Pittsburgh haban recibido el bautismo en el Espritu Santo.

Los cuatro empezaron luego a compartir reservadamente sus experiencias con algunos buenos amigos.

El fin de semana del viernes 17 al domingo 19 de febrero de 1967 los estudiantes de Escrituras en Duquesne realizaron su retiro anual. Participaron los tres profesores y 25 estudiantes. Como preparacin se pidi a los estudiantes que leyeran La Cruz y el Pual, y los primeros cuatro captulos de Los Hechos de los Apstoles, centrndose en el Espritu Santo. Una de las estudiantes, Patti Gallagher escribi en la pizarra de informacin Quiero un milagro. Todo el sbado 18 lo pasan en oracin y estudio.

Se dej libre el sbado a la noche para celebrar el cumpleaos de uno de los sacerdotes. Como la gente no llegaba, Patti decidi ir a buscarlos, pero se entretuvo un momento en la capilla del segundo piso.

Luego dira: Yo no entr a rezar, sino para llamar a los estudiantes para la fiesta. Pero cuando entr y me puse en presencia de Jess, arrodillndome delante del Santsimo, me sent atemorizada. Yo siempre haba credo, por el don de la fe, en la presencia real de Jess en la eucarista, pero no haba nunca experimentado su gloria. En el momento en que me arrodill, sent que mi cuerpo temblaba ante su majestad. Sent mucho miedo, y me dije: es mejor que salgas inmediatamente de aqu porque algo te va a suceder si te quedas en presencia de Dios.

Arrodillada delante del Seor, rec por primera vez en mi vida una oracin que yo llamara de abandono incondicional. Dije: Padre, te entrego mi vida y cualquier cosa que tu quieras de m, lo quiero tambin yo. Si esto significa sufrimiento, tambin lo acepto. Ensame solamente a seguir a tu Hijo Jess y a amar como l ama.

Un momento despus Patti se encontraba postrada, boca abajo, delante del Tabernculo. Nadie la haba tocado. Estaba descalza, porque haba entrado al lugar santo. Se senta llena de la presencia del amor personal de Dios, un amor no merecido y dado tan generosamente, que la nica palabra que le vena ahora era qudate.

An cuando deseaba quedarse en la capilla, Patti saba que si ella haba podido experimentar tan profundamente el amor de Dios, tambin los otros podan. Se acerc entonces a los otros estudiantes y les dijo: yo ruego para que esto les suceda tambin a ustedes, luego corri donde el sacerdote y le cont todo.

Despus, algunos estudiantes se acercaron para preguntarle lo que le haba sucedido, pues vean que su rostro haba cambiado. Ella les cont su historia y los llev a la capilla, donde empez a rezar repitiendo: Seor, todo lo que tu acabas de hacer en m, hazlo tambin en ellos. Al cabo de media hora, 12 de los 25 estudiantes estaban en la capilla, siendo profundamente tocados por Dios. Otros se quedaron afuera, admitiendo algunos sentimientos de temor o de resentimiento.

En la capilla, ese grupo de 12 personas cantaron y rezaron desde las 10 de la noche hasta las 5 de la maana, constituyndose as en el primer grupo de oracin carismtico catlico.

Durante ese tiempo, cada uno fue tocado por Dios de manera especial. Algunos experimentaron tan fuertemente el amor de Dios, que slo podan llorar; otros, en cambio, slo rean y rean. Otros, como Patti, sintieron un fuerte calor en las manos o recorriendo sus brazos como fuego. Otros todava experimentaron algo en sus gargantas o lengua. Patti cuenta: deben acordarse de que nosotros no sabamos todava nada sobre los carismas del Espritu Santo.

En las semanas sucesivas los estudiantes fueron aprendiendo poco a poco sobre estos dones.

En febrero, antes del retiro de Duquesne, Ralph Keifer va a la Universidad de Notre Dame, en South Bend, Indiana, y narra sus experiencias. Pasado el retiro del 17 al 19 de febrero, cuenta por telfono las maravillas sucedidas durante esos das.

All, en Notre Dame, el sbado 4 de marzo de 1967 un grupo de unos treinta estudiantes universitarios se rene en casa de Kevin y Dorothy Ranaghan. Un profesor venido de Pittsburgh comparte lo sucedido en Duquesne, y el 5 de marzo el grupo entero pide la imposicin de manos para recibir el bautismo en el Espritu Santo, con sus dones, sus frutos, y que as sus vidas sean ms plenamente cristianas. La respuesta no se hizo esperar. Ante todo experimentaron un profundo cambio interior y recibieron carismas del Espritu Santo.

Pasada la Semana Santa, se organiza en Notre Dame un retiro con el fin de discernir qu es lo que Dios est queriendo a travs de esos acontecimientos. Asisten unas ochenta personas, cuarenta de Notre Dame, entre estudiantes, sacerdotes y profesores, y otras cuarenta de la Universidad de Michigan State, en Ann Arbor, entre los cuales estaban Steve Clark y Ralph Martin, los que llevarn a esa Universidad esta experiencia nueva. Antes del mes de mayo, lo que haba sido denominado en principio Movimiento Pentecostal Catlico, se extenda y floreca en otras universidades. Impulsado por el viento impetuoso del Espritu Santo, este nuevo Movimiento de la Iglesia catlica se expandi como reguero de plvora.

Se comenzaron a convocar Congresos y Conferencias, y as encontramos que en el ao 1972, del 2 al 4 de junio, ya se realiz la Sexta Conferencia Internacional en South Bend, Indiana, Estados Unidos, en la Universidad de Notre Dame, asistiendo a la misma siete obispos, cerca de 400 sacerdotes y unos 10.000 fieles. Al ao sigiente, en la sptima Conferencia, se reunieron ms de 20.000 personas provenientes de Estados Unidos y de unos veinticinco pases extranjeros.

Sin duda la Santa Sede se interes desde un comienzo por un movimiento espiritual en que figuraban un buen nmero de profesores y estudiantes universitarios. Se iban sumando sacerdotes, religiosas, laicos de diversas edades y condiciones. Una comisin episcopal norteamericana atestiguaba que los frutos eran buenos y que deba dejarse crecer esta renovacin.

Por otra parte el Cardenal Suenens, de Malinas, Blgica, que haba sido uno de los grandes protagonistas de las sesiones del Concilio Vaticano II, defendiendo las posturas relacionadas con los carismas, accesibles a todo el pueblo de Dios, se interes en la Renovacin, primero desde el punto de vista pastoral, y ms tarde, teniendo la experiencia, le sirvi para profundizar su propia vida de fidelidad a Dios. Hizo dos viajes a Estados Unidos, y luego comunic sus observaciones y su propia experiencia al Papa Paulo VI. Con el tiempo el Cardenal Suenens se convertira en uno de los primeros grandes lderes de este nuevo movimiento que surga incontenible.

Ya en octubre de 1973, se reunieron en Grottaferrata, cerca de Roma, 120 representantes de la Renovacin, venidos de treinta y cuatro pases, con ocasin de la Primera Conferencia Internacional de Lderes de la Renovacin Carismtica Catlica.

El Papa Paulo VI les dijo en esa ocasin, entre otras cosas: Estamos muy interesados en lo que ustedes estn haciendo. Hemos odo tanto acerca de lo que sucede entre ustedes. Y nos regocijamos. Tenemos muchas preguntas que hacer...

Nos alegramos con vosotros, queridos amigos, por la renovacin espiritual que se manifiesta hoy da en la Iglesia bajo diferentes formas y en diversos ambientes. Ciertas notas comunes aparecen en esta renovacin:

  • El gusto por una oracin profunda, personal y comunitaria
  • Un retorno a la contemplacin y un nfasis puesto en la alabanza de Dios.
  • El deseo de entregarse totalmente a Cristo.
  • Una gran disponibilidad a las inspiraciones del Espritu Santo.
  • Una frecuentacin ms asidua de la Escritura.
  • Una amplia abnegacin fraterna.
  • La voluntad de prestar una colaboracin a los servicios de la Iglesia.

En todo esto podemos conocer la obra misteriosa y discreta del Espritu que es el alma de la Iglesia.

Un fruto muy importante de este encuentro fue el proyecto de un Congreso Internacional en Roma para Pentecosts de 1975. En ese ao llegaron a Roma 10.000 peregrinos de 61 pases con grupos carismticos, que se reunieron entre el 16 y el 19 de mayo en una enorme carpa que se instal sobre las catacumbas de San Calixto, en las afueras de la ciudad. El da de Pentecosts los 10.000 carismticos asistieron a la misa oficiada por el Papa, junto a similar cantidad de otros fieles, y en la maana del lunes volvieron a San Pedro, para asistir a una misa celebrada por el Cardenal Suenens, con 12 obispos y unos 600 sacerdotes, todos carismticos.

Despus de la misa vino el Santo Padre, y dirigi un discurso a los presentes, donde dijo esta frase que se hizo famosa en la Renovacin: Entonces, esta renovacin espiritual, cmo no va a ser una gran suerte (chance) para la Iglesia y para el mundo? Cmo no adoptar todos los medios para que siga sindolo?

As ha sido, relatado en forma sinttica, el nacimiento de lo que con el tiempo adopt el nombre definitivo de Renovacin Carismtica Catlica.

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La experiencia de la Renovacin Carismtica.

Con los elementos que surgen de esta historia del inicio, podemos ir tratando de contestar a la pregunta: Qu es, en realidad, esta Renovacin Carismtica Catlica? En principio, hay un punto central, en el que todos coinciden: se trata de una experiencia espiritual, que lleva a una nueva forma de vida, por lo tanto no es una teora o una doctrina.

Esta experiencia tiene muchsimos puntos en comn con la primitiva experiencia cristiana de la primera poca de los apstoles, despus de la vivencia tan especial del da de Pentecosts, en que los apstoles y discpulos de Jess se encontraban orando en compaa de Mara Santsima y se derram sobre ellos la fuerza del Espritu Santo.

La fe afecta en forma directa solamente el entendimiento del hombre, no as la experiencia de la accin del Espritu Santo, que toca a la totalidad del hombre. En esta experiencia Dios se manifiesta al hombre en lo ms profundo de su ser, lo que en la terminologa bblica se llama el corazn, y de all su accin pasa a las otras facultades y es percibida de mltiples maneras.

Esta experiencia es llamada por los catlicos y protestantes bautismo en el Espritu, aunque se le ha dado despus el nombre ms apropiado de efusin en el Espritu, para evitar confusiones con el sacramento del mismo nombre; en pases de habla inglesa se habla tambin de liberacin (release) del Espritu.

Ms all de cmo se la denomine, todos estn de acuerdo al afirmar que se trata de una experiencia espiritual, de una vivencia concreta y reconocible, lo que surge directamente del testimonio de los millones de personas que la han experimentado en s mismos.

Cul es la base de esta experiencia espiritual? Para ir contestando esta pregunta es conveniente recordar primero el fundamento de la vida cristiana, que consiste en la recepcin sobrenatural de la gracia santificante a partir de los llamados sacramentos de la iniciacin cristiana: Bautismo, Confirmacin y Eucarista. Ellos incorporan a la naturaleza humana, herida por el pecado original, la participacin sobrenatural de la misma vida de Dios (Bautismo y Confirmacin) y la van incrementando a lo largo de la vida del hombre (Eucarista).

Como se ver con ms detalle en el captulo 3, la consecuencia fundamental de la recepcin de la gracia santificante en nuestra alma, como el ms grande y gratuito don de Dios, es la inhabitacin de la misma Trinidad Santa, Padre, Hijo y Espritu Santo en nuestro interior, en forma real y efectiva, y no de manera figurada o simblica.

Esta presencia viene acompaada de nuevas facultades sobrenaturales, constitudas por las virtudes cristianas y los siete dones del Espritu Santo, que permitirn al cristiano crecer en la nueva vida sobrenatural a la que est llamado por Dios, para ir haciendo realidad la imagen y semejanza suya con que el Creador ha plasmado su obra.

As el bautizado recibe todo lo necesario para poder ir viviendo cada vez con mayor plenitud la misma vida de ese Dios Trinidad que mora en su alma, relacionndose con l en una intimidad amorosa creciente.

Pero el crecimiento de esta vida cristiana en el hombre, que la recibe a partir de la gracia como una semilla o pequeo embrin implantado en su espritu, no es automtico, sino que implica una compleja obra en la que concurren la decisin libre del hombre para comprometer su decisin y esfuerzo para que se desarrolle el nuevo organismo sobrenatural que ha recibido, y la accin y el poder de Dios que impulsa y apuntala la accin del hombre.

Este impulso y auxilio de Dios en el hombre reciben por los telogos el nombre de gracias actuales, y se van manifestando de distintas maneras en la vida del cristiano, en la medida que, en su libertad como criatura de Dios, sean acogidas con apertura de espritu, disposicin interior y gozo profundo.

Por lo tanto, para que en el cristiano se vaya produciendo un aumento, en forma de crecimiento sostenido, de la gracia santificante recibida en los sacramentos, hace falta un deseo y una apertura consciente a los llamados e impulsos de las gracias actuales que vienen de Dios, y una sensibilidad espiritual tal que permita reconocer su accin para as secundarla con conviccin y alegra.

En los primeros tiempos del cristianismo el bautismo era administrado a los adultos, despus de un proceso de catecumenado en el que se iba produciendo una conversin y una apertura gradual a la fe, que es la luz del Espritu Santo que ilumina el entendimiento del hombre, por lo que apareca fuertemente en la vida de esos primeros cristianos la aceptacin de la vida de la gracia divina en ellos, con el consiguiente crecimiento ulterior.

Luego de los primeros siglos de la poca cristiana se comenz a difundir la prctica de bautizar a los nios de muy pequeos, antes que tuvieran el uso de la razn, y tambin la Confirmacin y la Eucarista se solan recibir en la primera niez. As el renuncio y el creo del bautismo, y la aceptacin del Don del Espritu Santo en la Confirmacin se hacan a travs de los padrinos, quienes tomaban en lugar del nio el compromiso de ser un buen cristiano.

Durante mucho tiempo esta prctica no implic en general en los pases cristianizados una traba en el crecimiento de la vida cristiana en los bautizados, ya que se viva por lo habitual en una sociedad y una cultura que estaban impregnadas en la fe cristiana, y donde los padres y padrinos realmente ayudaban a ese nuevo cristiano, a medida que iba creciendo en su razn y entendimiento, a desarrollar su fe, apuntalados por la educacin religiosa, la prctica asidua y fervorosa de la vida litrgica y sacramental en la Iglesia, y, sobre todo, en el testimonio cristiano de la propia familia.

Pero esta situacin ha ido cambiando desde hace bastante tiempo, y en muchos casos el bautismo cristiano ha pasado a ser ms un acontecimiento social o algo que se hace por costumbre tradicional, lo que lleva a que ese nio que recibe el sacramento luego poco y nada sea ayudado a crecer en la fe y a desarrollar ese germen de la vida cristiana que es la gracia santificante recibida.

Por eso el mundo hoy est lleno de cristianos de nombre, cuyos datos engrosan los registros de las parroquias catlicas, que llevan en su interior el don ms precioso de Dios, que encierra todo el potencial para transformarse en un verdadero hijo de Dios, y que queda all arrumbado en un rincn del espritu, casi sin crecimiento alguno, ignorado en muchos casos, guardado en el freezer de un corazn helado en lo que respecta a la fe.

Tomando en cuenta toda la realidad presentada, podemos volver ahora para tratar de describir en qu consiste la experiencia de la efusin o bautismo en el Espritu Santo, tal como se lo experimenta en la Renovacin Carismtica. Esta experiencia se produce cuando una persona, en el mbito de un grupo de oracin o de una comunidad de la Renovacin Carismtica, luego de la adecuada y consciente preparacin en los llamados Seminarios de Vida en el Espritu Santo, pide el derramamiento del Espritu Santo en su interior, abandonndose a la oracin e intercesin de otros hermanos, que oran sobre ella.

Se trata entonces de una expresin autntica de oracin comunitaria, en que una comunidad cristiana ora por aquel que desea experimentar la gracia de un nuevo impulso en su vida cristiana, pidiendo al Seor Jesucristo, glorificado en el cielo y exaltado a la derecha del Padre, para que derrame en plenitud sobre la persona por la que se ora el Espritu Santo Parclito prometido por el Padre a los hombres a travs de las palabras del mismo Jesucristo en la noche de su despedida, frente a la inminencia de su muerte y resurreccin, y al abandono de este mundo hasta su segunda Venida.

Lo que vive la persona que pasa por esta experiencia de la efusin en el Espritu es muy variado y se podra decir que no hay dos vivencias iguales. Sin embargo, a travs de los testimonios de las personas que lo han vivido se encuentran ciertas notas comunes, que se dan a veces en forma separada o ms o menos conjunta, y en general no son nada espectacular o extraordinario, como muchos creen.

Quizs la sensacin ms comn es la de una paz interior profunda, de una tranquilidad suave y especial que invade el alma.

Esta paz va muchas veces unida a una experiencia de amor: de sentirse amado por Dios y de sentir un gran amor hacia los dems, que hace que muchas personas sientan una necesidad fuerte e inmediata de abrazar a todos los que estn cerca de ellos.

Tambin se vive comnmente una sensacin de alegra y gozo intensos, de una nueva felicidad que se percibe en una dimensin no conocida antes. Estas distintas vivencias muchas veces hacen que a partir de ellas se tome conciencia de algo fundamental: se est teniendo un encuentro personal con un Dios vivo, resucitado, glorioso, presente realmente en la vida del cristiano.

Puede surgir como un relmpago una conclusin desconcertante pero maravillosa: entonces Dios se ocupa de m personalmente, yo le intereso e importo, y se quiere hacer presente en mi vida.

Es un enorme descubrimiento en el que poco a poco se ir penetrando y profundizando en su sentido.

A veces pueden ocurrir durante esta oracin algunos fenmenos derivados de carismas extraordinarios: el ms comn es el de recibir el don o carisma de lenguas, por el que la persona comienza a balbucear palabras en una lengua extraa, o an puede estallar en un ro de frases que surgen incontenibles desde su interior.

Otros experimentan el llamado descanso en el Espritu, que consiste en caer al suelo en un aparente desmayo, que los lleva a recibir con mayor o menor intensidad algunos de los efectos descriptos antes: paz, gozo intenso, amor profundo, gran tranquilidad, etc.

Si bien la experiencia de la efusin es una vivencia que toca lo ms profundo del interior del hombre, sus facultades espirituales, siendo el hombre una totalidad, cuerpo, alma y espritu, tanto el cuerpo como las facultades naturales, tambin son afectados por la accin de Dios.

Lo que en este caso llamamos alma, o parte inferior del alma, como dicen otros, que consiste en su inteligencia o entendimiento y su voluntad, sede de los sentimientos y emociones, es tambin tocada por esta experiencia.

Cada uno responde emocionalmente segn su temperamento, aunque algo que es bastante comn son las lgrimas, que acompaan muchas veces a la sensacin de alegra que se experimenta.

Asimismo se suelen producir efectos fsicos, como fuertes sensaciones de calor en la cara, en las manos, en el pecho, o en todo el cuerpo, as como temblores y escalofros que van y vienen, aceleracin de los latidos del corazn, respiracin agitada, etc.

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El Seminario de Vida en el Espritu.

Hemos apuntado que el requisito previo para recibir la efusin en el Espritu es la preparacin adecuada, que se obtiene por la concurrencia a los Seminarios de Vida en el Espritu. Qu es este Seminario de Vida en el Espritu?

Es el primer paso que caracteriza a la experiencia de la Renovacin, y consiste en lograr un encuentro personal con Jess vivo y resucitado, lo que llevar a una fuerte y explcita adhesin a l.

Es tambin el primer encuentro con l, tal como le pas a Juan el Bautista, mientras bautizaba a la gente en el ro Jordn, en Israel, segn nos relata el evangelista San Juan: Y yo no le conoca, pero el que me envi a bautizar con agua me dijo: Aquel sobre quien veas que baja el Espritu y se queda sobre l, se es el que bautiza con Espritu Santo. Y yo le he visto, y doy testimonio de que ste es el elegido de Dios. (Jn. 1,33-34)

El centro prctico de esta experiencia es el denominado grupo de oracin o tambin crculo de oracin, en donde los que concurren, hombres y mujeres de toda condicin y edad, reciben enseanza sobre la Biblia y la doctrina catlica, comparten una oracin libre y espontnea, y dan testimonio de lo que est produciendo en sus vidas esta nueva y poderosa experiencia de la accin del Espritu Santo.

Cmo se puede lograr esta experiencia de un encuentro personal hoy con Cristo vivo, y poder decir yo lo he visto?

El camino para llegar a este encuentro es la proclamacin del primer anuncio del Evangelio, conocido como kerygma fundamental o evangelizacin primera, y es precisamente lo que proclam Pedro, unido a los dems apstoles, el da de Pentecosts, inmediatamente despus de haber recibido la efusin del Espritu Santo.

El libro de Los Hechos de los Apstoles, del Nuevo Testamento, describe as lo ocurrido en ese da memorable: Al llegar el da de Pentecosts, estaban todos los discpulos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido como el de una rfaga de viento impetuoso, que llen toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espritu Santo. (Hech. 2,1-4).

Sigue narrando este Libro que enseguida Pedro se dirigi a la multitud que haba sido atrada por ese hecho extrao, y ese discurso de Pedro, expresado con toda la fuerza y el poder del Espritu Santo que se haba derramado en l, no es ms que el anuncio de la salvacin que Jess trae a los hombres, y se lo puede sintetizar en lo siguiente:

Jesucristo muri, resucit y fue glorificado por el Padre en el cielo, y l nos enva el Espritu Santo para liberarnos de nuestro pecado y suprimir sus consecuencias, permitindonos as vivir la verdadera vida de hijos de Dios.

La proclamacin de este primer anuncio del Evangelio es absolutamente indispensable para todo cristiano. San Pablo expresa esa necesidad absoluta cuando escriba en su Carta a los Romanos: Cmo invocarn a aquel en quien no han credo? Cmo creern en aquel a quien no han odo? Cmo oirn sin que se les predique? Y cmo predicarn si no son enviados?... Por tanto, la fe viene de la predicacin, y la predicacin por la Palabra de Cristo. (Rm.10,14-15).

Quizs una de las cosas que hoy estn bastante perdidas en la prdica de la Iglesia es precisamente este anuncio fundamental.

Los Seminarios de Vida de la Renovacin Carismtica buscan proclamar este primer anuncio o kerygma primitivo, a travs de una dinmica de enseanza y oracin.

Veamos como se desarrollan en la prctica estos seminarios, que con las variantes locales, en cada pas y cultura, respetan el mismo anuncio primitivo de los apstoles. En general tiene una duracin de siete semanas.

En cada encuentro semanal, de aproximadamente dos horas, se recibe una enseanza grupal, sobre temas que se van encadenando, y luego las personas se dividen en grupos pequeos, de ocho a diez hermanos, con un servidor, donde comparten y aclaran el tema tratado, y luego oran todos juntos, poniendo en comn sus necesidades.

El sentido de las enseanzas lleva a tomar conciencia de un Jess vivo, que es el Seor y Salvador de los hombres, a quien se lo encuentra y conoce por la fe y la conversin. Esto slo es posible de lograr por el hombre a travs de la accin del Espritu Santo en la vida del cristiano, ya que esa fue la promesa del Padre, segn las mismas palabras de Jess:

Cuando venga el Intercesor que os enviar, desde el Padre, el Espritu de Verdad que procede del Padre, l dar testimonio de M...

Cuando venga Aquel, el Espritu de Verdad, l os conducir ala verdad completa. (Jn. 15,26 y 16,13).

Esta promesa solemne del Padre, enseada por Jesucristo, es la que se har operante en la vivencia de la efusin en el Espritu.

Para conocer ms detalles de todo esto hay mucha literatura que circula en la Renovacin Carismtica Catlica, en relacin a los distintos aspectos de las dinmicas de los Grupos de Oracin.

Pero lo ms importante de esta experiencia no es lo que ocurre en el primer momento en que se la vive, y que en muchos casos es prcticamente imperceptible, sino lo que va ocurriendo despus, en el tiempo que sigue, donde se ir comprobando que ese da de la efusin realmente algo ocurri. Por lo tanto es evidente que esta gracia tan especial de la efusin en el Espritu no es ms que el comienzo de un camino renovado en la vida del cristiano.

El Padre Raniero Cantalamessa, franciscano capuchino, es Predicador de la Casa Pontificia desde 1980, poco despus que conoci la experiencia de la Renovacin Carismtica. En su libro Ungidos por el Espritu dice:

El Concilio ha recordado la llamada universal a la santidad de todos los cristianos, y el bautismo en el Espritu impulsa a la santidad, no a uno o dos cristianos, sino a una muchedumbre de hombres y mujeres. El bautismo en el Espritu no es por lo tanto el fin o el non plus ultra de la santidad, al contrario, entra en el mbito de lo que los doctores han llamado las gracias iniciales. Ayuda a ser fervorosos en el espritu (Rm. 12,11), es decir, a entrar en aquel estado en el cual se cumplen las acciones al servicio de Dios con solicitud, constancia y con alegra (as san Basilio define el fervor espiritual).

De esta forma va quedando claro que la irrupcin hoy en la vida de la Iglesia de este regalo del Espritu Santo ayuda a que el cristiano adulto pueda abrirse y disponerse con un fervor renovado a todos los impulsos de la gracia que, si persevera, lo llevarn al crecimiento de la vida cristiana recibida en el bautismo sacramental, es decir, a avanzar en la santidad.

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