Contempladores

La Vida Cristiana Plena

Tercera Parte: Los Medios De Crecimiento De La Vida Cristiana Plena.

Capitulo 5: La Devocion Al Sagrado Corazon De Jesus Como Medio De Santificacion.

Introduccin.

Primera Parte: El Origen de la Vida Cristiana.
   Captulo I: El Propsito de Dios para el hombre.
   Captulo II: El Cumplimiento del Propsito de Dios.
   Captulo III: Dios no abandona al hombre - El Antiguo Testamento.
   Captulo IV: La Salvacin por Jesucristo.

Segunda Parte: Fundamentos De La Vida Cristiana Plena.
   Captulo I: La Redencion Objetiva Y Subjetiva.
   Captulo II: Los Efectos De La Gracia Santificante.
   Captulo III: La Accion De La Razon En El Hombre.
   Captulo IV: La Accion De La Gracia En El Hombre.
   Captulo V: La Santidad En La Tierra.
   Captulo VI: La Gloria En El Cielo.
   Captulo VII: Los Fenomenos Misticos Extraordinarios.

Tercera Parte: Los Medios De Crecimiento De La Vida Cristiana Plena.
   Captulo I: La Faceta Negativa Del Crecimiento Espiritual.
   Captulo II: El Crecimiento Por Los Sacramentos Cristianos.
   Captulo III: El Crecimiento Por El Merito Y La Oracion.
   Captulo IV: El Papel De La Virgen Maria En La Santificacion De Los Hombres.
   Captulo V: La Devocion Al Sagrado Corazon De Jesus Como Medio De Santificacion.

Cuarta Parte: El Desarrollo De La Vida Cristiana Plena.
   Capitulo I: La Vida Esritual Al Modo Humano.
   Capitulo II: La Vida Espiritual Al Modo Divino.

Importancia de la devocin al sagrado Corazn de Jess..

La devocin al Sagrado Corazn de Jess presenta uno de los medios secundarios ms importantes para crecer en la santificacin, y, sin embargo, es muy poco aprovechada en este sentido, siendo su concepcin general en estos tiempos la de una devocin ms entre tantas y buenas que existen en la Iglesia Catlica.
La importancia de esta devocin surge claramente al considerar qu grandes Papas han dedicado sendas Encclicas sobre la misma.

En primer lugar, el Papa Len XIII, el 25 de mayo de 1899, emite la Encclica "Annum Sacrum", por la cual consagra a toda la humanidad y al orbe entero al Sagrado Corazn de Jess.

Entre otras consideraciones dice el Papa Len XIII:

"Puesto que el Sagrado Corazn es el smbolo y la imagen sensible de la caridad infinita de Jesucristo, caridad que nos impulsa a amarnos los unos a los otros, es natural que nos consagremos a este corazn tan santo. Obrar as, es darse y unirse a Jesucristo, pues los homenajes, seales de sumisin y de piedad que uno ofrece al divino Corazn, son referidos realmente y en propiedad a Cristo en persona.
Nos exhortamos y animamos a todos los fieles a que realicen con fervor este acto de piedad hacia el divino Corazn, al que ya conocen y aman de verdad. Deseamos vivamente que se entreguen a esta manifestacin, el mismo da, a fin de que los sentimientos y los votos comunes de tantos millones defieres sean presentados al mismo tiempo en el templo celestial...
De esta manera, el acto de piedad que aconsejamos a todos, ser til a todos. Despus de haberlo realizado, los que conocen y aman a Cristo Jess, sentirn crecer su fe y su amor hacia l. Los que conocindole, son remisos a seguir su ley y sus preceptos, podrn obtener y avivar en su Sagrado Corazn la llama de la caridad. Finalmente, imploramos a todos, con un esfuerzo unnime, la ayuda celestial hacia los infortunados que estn sumergidos en las tinieblas de la supersticin...

Una consagracin as, aporta tambin a los Estados la esperanza de una situacin mejor, pues este acto de piedad puede establecer y fortalecer los lazos que unen naturalmente los asuntos pblicos con Dios. En estos ltimos tiempos, sobre todo se ha erigido una especie de muro entre la Iglesia y la sociedad civil. En la constitucin y administracin de los Estados no se tiene en cuenta para nada la jurisdiccin sagrada y divina, y se pretende obtener que la religin no tenga ningn papel en la vida pblica. Esta actitud desemboca en la pretensin de suprimir en el pueblo la ley cristiana; si les fuera posible hasta expulsaran a Dios de la misma tierra. Siendo los espritus la presa de un orgullo tan insolente, es que puede sorprender que la mayor parte del gnero humano se debata en problemas tan profundos y est atacada por una resaca que no deja a nadie al abrigo del miedo y el peligro? Fatalmente acontece que los fundamentos ms slidos del bien pblico, se desmoronan cuando se ha dejado de lado a la religin. Dios, para que sus enemigos experimenten el castigo que haban provocado, les ha dejado a merced de sus malas inclinaciones, de suerte que abandonndose a sus pasiones se entreguen a una licencia excesiva.

A partir de la descarnada visin de un mundo secularizado y sin Dios, el Papa plantea la devocin al Sagrado Corazn de Jess, a quien consagra el mundo, como una gran esperanza para la salvacin de los hombres, tanto los creyentes como los no creyentes.

Luego, aos ms tarde, el Papa Po XI, el 8 de mayo de 1928, dio a conocer la Encclica "Miserentissimus Redemptor" sobre la reparacin que todos deben al Sagrado Corazn de Jess.
En esta Carta Encclica este Papa contina el tema de la devocin al sagrado Corazn de Jess, enfocando especialmente el aspecto de la reparacin o expiacin debida al amor divino de Jess, olvidado y ultrajado.

Respecto a la devocin en general el Papa ensea:

"Entre todos los testimonios de la infinita benignidad de nuestro Redentor resplandece singularmente el hecho de que, cuando la caridad de los fieles se entibiaba, la caridad de Dios se presentaba para ser honrada con culto especial, y los tesoros de su bondad se descubrieron por aquella forma de devocin con que damos culto al Corazn Sacratsimo de Jess, <<en quien estn escondidos todos los tesoros de su sabidura y de su ciencia>> (Col 2,3).
Pues, as como en otro tiempo quiso Dios que a los ojos del humano linaje que sala del arca de No resplandeciera como signo de pacto de amistad <<el arco que aparece en las nubes>> (Gn 2,14), as en los turbulentsimos tiempos de la moderna edad, serpeando la hereja jansenista, la ms astuta de todas, enemiga del amor de Dios y de la piedad, que predicaba que no tanto ha de amarse a Dios como padre cuanto temrsele como implacable juez, el benignsimo Jess mostr su corazn como bandera de paz y caridad desplegada sobre las gentes asegurando cierta la victoria en el combate.. A este propsito, nuestro predecesor Len XIII, de feliz memoria, en su encclica "Annum Sacrum", admirando la oportunidad del culto al Sacratsimo Corazn de Jess, no vacil en escribir: >>Cuando la Iglesia, en los tiempos cercanos a su origen, sufra la opresin del yugo de los Csares, la Cruz, aparecida en la altura a un joven emperador, fue simultneamente signo y causa de la amplsima victoria lograda inmediatamente. Otro signo se ofrece hoy a nuestros ojos, faustsimo y divinsimo: el Sacratsimo Corazn de Jess con la Cruz superpuesta, resplandeciendo entre llamas, con esplndido candor. En El han de colocarse todas las esperanzas; en El han de buscar y esperar la salvacin los hombres.
Y con razn, venerables hermanos; pues en este faustsimo signo y en esta forma de devocin consiguiente, no es verdad que se contiene la suma de toda la religin y aun la norma de vida ms perfecta, como que ms expeditivamente conduce los nimos a conocer ntimamente a Cristo Seor Nuestro, y los impulsa a amarlo ms vehementemente, y a imitarlo con ms eficacia?...
No es de dudar, venerables hermanos, sino que de esta devocin santamente establecida y mandada a toda la Iglesia, muchos y preclaros bienes sobrevendrn no slo a los individuos, sino a la sociedad sagrada, a la civil y a la domstica, ya que nuestro mismo Redentor prometi a Santa Margarita Mara <<que todos aquellos que con esta devocin honraran su Corazn, seran colmados con gracias celestiales>>.
Los justos ms y ms se justificarn y se santificarn, y con nuevos fervores se entregarn al servicio de su Rey, a quien miran tan menospreciado y combatido y con tantas contumelias ultrajado."

No duda Po XI en definir que en esta devocin "se contiene la suma de toda la religin y an la norma de vida ms perfecta", y que el resultado de los que la vivan se traducir en que "los justos ms y ms se justificarn y santificarn y con nuevos fervores se entregarn al servicio de su Rey". Justifica su aparicin "cuando la caridad de los fieles se entibiaba".

Por ltimo, ya a mediados del siglo XX, el Papa Po XII entrega a la Iglesia, el 15 de mayo de 1936, su Encclica "Haurietis Aquas", que da los fundamentos teolgicos y el apoyo oficial de la Iglesia al culto del sagrado Corazn de Jess.

En el comienzo de la Encclica el Papa recuerda los efectos de esta devocin:

"Beberis aguas con gozo en las fuentes del Salvador (Is 12,3). Estas palabras con las que el profeta Isaas prefiguraba simblicamente los mltiples y abundantes bienes que la era mesinica haba de traer consigo, vienen espontneas a nuestra mente, si damos una mirada retrospectiva a los cien aos pasados desde que nuestro predecesor, de ilustre memoria, Po IX, correspondiendo a los deseos del orbe catlico, mand celebrar la fiesta del Sacratsimo Corazn de Jess en la Iglesia universal.
Innumerables son en efecto, las riquezas celestiales que el culto tributado al sagrado Corazn de Jess infunde en las almas: las purifica, las llena de consuelos sobrenaturales y las mueve a alcanzar las virtudes todas...
La Iglesia siempre ha tenido y tiene en tan grande estima el culto del Sacratsimo Corazn de Jess: lo fomenta y propaga entre todos los cristianos, y lo defiende, adems, enrgicamente contra las acusaciones del naturalismo y del sentimentalismo; sin embargo, es muy doloroso comprobar cmo, en lo pasado y aun en nuestros das, este nobilsimo culto no es tenido en el debido honor y estimacin por algunos cristianos, y a veces ni aun por los que se dicen animados por un sincero celo por la religin catlica y por su propia santificacin."

Esta ltima frase del papa Po XII marca la real situacin de la devocin al Sagrado Corazn de Jess, que se mantiene hasta nuestros das. Cul es la razn para que, pese a tan grande importancia que tiene para la santificacin, no haya avanzado ms esta devocin en toda su amplitud?

Ocurre que se ha perdido el sentido profundo de la vivencia de la consagracin que implica esta devocin. Para comprender esto, tenemos que internarnos de lleno en el sentido y fundamentos de la devocin al Sagrado Corazn de Jess.

Historia de la devocin al Sagrado Corazn de Jess.

Para comprender en qu consiste realmente la devocin al Sagrado Corazn de Jess debemos partir de un dato fundamental, tal como lo explica un autor especialista en este tema, del que iremos citando varios pasajes:

"Como la devocin al Corazn de Jess no es cosa inventada por los hombres, sino revelada al mundo por Cristo Nuestro Seor, sirvindose para ello de personas destinadas expresamente a esa misin particular en la tierra, es evidente, que si alguien en el mundo ha podido conocer a fondo, en su teora y en su prctica, la devocin del sagrado Corazn, han sido estas almas escogidas, y, si ellas no han llegado a comprenderla, ya podemos los dems renunciar a tal intento." (282)

Por eso es necesario recorrer lo que les ha sido revelado a estas almas escogidas para comprender el sentido y los alcances de esta devocin.

a) Santa Gertrudis (1256-1301)

Fue una religiosa benedictina alemana, adornada de grandes carismas msticos. Se la considera por sus escritos la primer gran teloga del Sagrado Corazn, y ella fue el principio de una cierta difusin de esta devocin divina a fines de la edad media, sobre todo en Alemania.
Desde los 27 aos tuvo visiones y revelaciones divinas. La primera gran revelacin sobre el Sagrado Corazn la tuvo Santa Gertrudis un da de San Juan Evangelista. Se le apareci San Juan, quien la invit a ir con l y reposar sobre el pecho de Jess, colocndola a la derecha del Seor, y quedndose l a la izquierda.

Ella sinti un gozo inefable al percibir las pulsaciones del Corazn divino, y le dijo a San Juan: "Y vos, amado de Dios, no experimentasteis el encanto de estos dulces latidos, que tienen para m en este momento tanta dulzura, cuando estuvisteis recostado en la Cena sobre este pecho bendito?" El respondi: "Confieso que lo experiment y lo reexperiment, y su suavidad penetr mi alma como el azucarado aguamiel impregna de su dulzura un bocado de pan tierno; adems mi alma qued asimismo caldeada, a la manera de una marmita bullente puesta sobre ardiente fuego". Ella replic: "Por qu, pues, habis guardado acerca de esto tan absoluto silencio, que no dijeseis nunca en vuestros escritos algo, por poco que fuese, que lo dejase traslucir al menos para provecho de las almas?" Contest: "Mi misin era presentar a la Iglesia en su primera edad una sola palabra del Verbo increado de Dios Padre, que bastase hasta el fin del mundo para satisfacer la inteligencia de toda la raza humana sin que nadie, sin embargo, llegase nunca a entenderla en toda su plenitud. Pero publicar la suavidad de estos latidos estaba reservado para los tiempos modernos, a fin de que al escuchar tales cosas, el mundo, ya envejecido y entorpecido en el amor de Dios, se torne otra vez a calentar". (283)

Este pasaje es clave para entender los designios de Dios en la revelacin a los hombres de la devocin del Corazn de Jess. El plan del Seor es que el mundo que empieza a envejecer, que va perdiendo el entusiasmo y fuerza propios de la juventud, que se vuelve torpe, fro y pesado en el amor de Dios y de las cosas divinas, vuelva a recobrar el ardor y el calor que tuvo antes y que est perdiendo cada vez ms.

Qu ardor es este que tuvo un da el pueblo cristiano y que la devocin al Sagrado Corazn de Jess le ha de hacer recuperar? Es aquel de la primitiva Iglesia, que arrastraba a las muchedumbres a seguir a Cristo, a la devocin a la Eucarista, al desprecio de las cosas de la tierra y a la caridad con el prjimo, al amor por la oracin, que llevaba a pasar muchas horas del da a los fieles unidos en oraciones y lectura de las Santas Escrituras, y que alimentaba un fervor apostlico que haca de cada cristiano un misionero ferviente.

Esta es la misin revelada a Santa Gertrudis de la devocin del Sagrado Corazn de Jess: renovar aquellos tiempos fervientes y sacar al mundo cristiano de la languidez materialista y sensual en que va cayendo.

Deberan pasar todava muchos siglos para que esta visin proftica de la Santa alemana encontrara eco en la Iglesia.

b) San Juan Eudes (1601-1680):

Sacerdote francs que se distingui por ser un apstol del Corazn de Jess y del Corazn de Mara. Se lo considera el padre del culto litrgico a los Sagrados Corazones, ya que fue el primero que organiz y celebr la fiesta del Corazn de Jess y del Corazn Inmaculado de Mara.

En el libro citado anteriormente leemos: "San Juan Eudes, en su libro Corazn admirable se expresa de esta manera: <<El Corazn adorable de Jess es el principio y la fuente de todos los misterios y circunstancias de su vida, de todo lo que ha pensado, hecho y sufrido...; es la fiesta de las fiestas, porque su Corazn abrasado de amor es quien le ha movido a hacer todas estas cosas. Esta fiesta pertenece ms bien al cielo que a la tierra, es ms bien festividad de serafines que festividad de hombres.>>

Va mostrando como toda la santidad, gloria y felicidad de los ngeles y Santos son otras tantas llamaradas del horno inmenso del Corazn de Jess, al igual de las gracias que de continuo se derraman mediante los sacramentos a fin de vivificar y santificar las almas de la Iglesia militante, y, al afirmar que la santa Eucarista es la ms ardiente de estas divinas llamaradas, aade:
"Si, pues, se celebra en la Iglesia una fiesta tan solemne en honor de este divino Sacramento, qu festividad no debera establecerse en honra de su Sacratsimo Corazn, que es el origen de todo lo grande, raro y precioso que existe en este augusto Sacramento!"

Da una idea de lo mucho que San Juan Eudes esperaba de la devocin al Corazn de Jess y del concepto grandioso que de ella tena, aquella teora de los tres diluvios, que l admite en sus escritos.

Segn ella, tres son los diluvios en el mundo: el primero fue de agua, con el cual la justicia purific la tierra manchada con los pecados de los hombres, y ste se atribuye a la omnipotencia de Dios Padre. El segundo fue de sangre, con la pasin y muerte de Jesucristo, que satisfizo a la par a la justicia y a la misericordia de Dios, y ste se atribuye al Hijo. El tercero ser de fuego y de amor, y ser atribuido al espritu Santo. Este diluvio est reservado a los ltimos tiempos, y vendr por el Corazn de Jess." (284)

c) Santa Margarita Mara Alacoque (1647-1690)

Fue una religiosa francesa de la Orden de la Visitacin. La profundidad en que pudo penetrar el misterio de la devocin al Sagrado Corazn de Jess, a travs de sucesivas revelaciones del mismo Jess, la convierte en el mximo referente respecto al conocimiento de esta devocin.

Un signo que de alguna manera evidencia el influjo del Sagrado Corazn de Jess en los pensamientos de esta santa, es que, cuando se descubrieron sus restos durante el proceso de beatificacin, casi doscientos aos despus de su muerte, el cuerpo presentaba su cerebro casi intacto, frente a los huesos secos y carnes consumidas del cadver.

Las diversas cartas que escribi Santa Margarita Mara van revelando las distintas facetas de esta divina devocin.
La ms conocida, donde manifiesta la primera gran revelacin de Jess, es una carta al Padre Croiset, y dice:
"Y Jess me hizo ver que el ardiente deseo que tena de ser amado de los hombres, y de apartarlos del camino de perdicin adonde Satans los precipita en tropel, le haba hecho formar este designio, de manifestar su Corazn a los hombres, con todos los tesoros de amor, de misericordia, de gracia, de santificacin y de salud que contena, a fin de que, todos aquellos que quisieran darle y procurarle todo el honor, el amor y la gloria que estuviese en su mano, l los enriqueciese con abundancia y profusin de estos divinos tesoros del Corazn de Dios, que es la fuente de ellos, y al cual era necesario honrar bajo la figura de este Corazn de carne, cuya imagen deseaba l fuese expuesta y llevada consigo, sobre el corazn, para imprimir en l su amor y llenarle de todos los dones de que l estaba henchido, y para destruir en l todos los movimientos desordenados."
"Y que esta devocin era como un ltimo esfuerzo de su amor, que quera favorecer a los hombres en estos ltimos siglos con esta redencin amorosa, para sustraerlos del imperio de Satn, el cual pretenda arruinar, y para colocarlos bajo la dulce libertad del imperio de su amor, que quera restablecer en los corazones de todos aquellos que quisiesen abrazar esta devocin." (285)

En esta revelacin de Jess a la Santa, encontramos las ideas centrales respecto a esta devocin pedida por el Seor: en primer lugar, el amor infinito que tiene Jess hacia los hombres, con un deseo ardiente de hacerles sentir ese amor y de ser amado por ellos de la misma manera, ya que ese amor es el medio ms seguro de apartar a los hombres del camino de perdicin adonde los quiere precipitar Satans.

Santa Margarita equipara este deseo de Jess a una nueva redencin amorosa del Seor, o una especie de segunda redencin. Qu significa esto?: La redencin de Cristo, como ya vimos, trae a los hombres la gracia de Dios, que sana en ellos las consecuencias del pecado original y les permite vivir una nueva vida sobrenatural, la verdadera vida cristiana.

Pero la vida de la gracia, que conduce a la vida teologal, es decir, al ejercicio de las virtudes de la fe, la esperanza y la caridad, perfeccionadas por los dones del Espritu Santo, se ha ido enfriando y perdiendo con el correr de los siglos, tal como vimos que le revel Jess a Santa Gertrudis. Es necesario ahora darle al mundo la posibilidad de una renovacin de la redencin de Jesucristo, con sus efectos de gracia y santificacin, tal como fue vivida en los primeros tiempos de la Iglesia.
La profusin de "tesoros de amor, de misericordia, de gracia, de santificacin y de salud" que contiene el Sagrado Corazn de Jess, segn escribi Santa Margarita, estn disponibles "para todos aquellos que quisieran darle todo el honor, el amor y la gloria que estuviese en su mano".

El culto al Sagrado Corazn de Jess es, en definitiva, el culto al amor de Dios, como bien lo explica el Papa Po XII en "Haurietis Acquas":
"El Corazn del Divino Redentor, ms que ningn otro miembro de su Cuerpo, es un signo o smbolo natural de su inmensa caridad hacia el gnero humano... Es indudable que en los libros sagrados nunca se hace mencin cierta de un culto de especial veneracin y amor tributado al Corazn fsico del Verbo encarnado por su prerrogativa de smbolo de encendidsima caridad. Pero este hecho, que hay que reconocer abiertamente, no nos ha de admirar ni puede en modo alguno hacernos dudar de que el amor de Dios a nosotros -razn principal de este culto- es proclamado e inculcado tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento con imgenes con que vivamente se conmueven los corazones."

Tenemos as delineada a grandes rasgos la revelacin sobre la devocin al sagrado Corazn de Jess, de la que participarn otras muchas figuras en la Iglesia, como el P. Bernardo Hoyos, el P. Agustn de Cardaveraz, Mara del Divino Corazn, Benigna Consolata Ferrero y otros.

Podemos resumir as, en base a lo expuesto, a esta devocin: Jess tiene en su Corazn un ardiente deseo de ser amado por los hombres, para poder, desde ese amor, abrirles el camino a todos los tesoros de amor, misericordia y especialmente, de gracias de santificacin, que encierra en l. Es como una segunda redencin amorosa para llevar en estos tiempos, cada vez ms cerca de los ltimos, a todos los hombres a su Reino de amor.

El fin primordial de la devocin al sagrado Corazn de Jess es, entonces, el de hacer surgir cristianos santos en un mundo que est cada vez ms alejado de Dios.

Prctica de la devocin al Sagrado Corazn de Jess.

Veamos ahora en qu consiste la prctica concreta de esta devocin. En ella hay que distinguir dos grados distintos: el de la prctica parcial o incompleta y el de la prctica completa o total, como bien lo explica el P. Alcaiz:

"En la prctica de la devocin al Corazn Divino hay que distinguir dos grados: el de la prctica parcial y el de la prctica completa. El primero, que es el ordinario y corriente entre personas piadosas, consiste en ejercitar algunas acciones sueltas de amor o culto al Divino Corazn muy conocidas ya en la Iglesia: todo esto es cosa laudable, pues, adems del obsequio que se rinde con ello a nuestro Seor, casi todos esos actos llevan vinculadas particulares promesas, y de ordinario pueden ser preparacin para cosas ulteriores. Pero no hay que caer en el error de pensar que en esto se halle cifrada toda la devocin al Sagrado Corazn de Jess; no, este es un grado inferior, la devocin incompleta.
Es ste un punto muy digno de que se repare en l, porque de su mala inteligencia se puede hacer mucho dao a esta devocin divina. Se ven las grandes promesas; por error o por cualquiera otra causa se supone que toda la prctica consiste en aquella elemental; se advierte que, despus de cumplir todo, las promesas no parece que se cumplan, y se saca la natural consecuencia de que en esta devocin debe haber buena dosis de exageracin, quizs bien intencionada...
Ante todo se comprende que un asunto, al cual llaman algo as como una redencin segunda, un ltimo esfuerzo del amor de Dios para con los hombres, uno de los mayores negocios que se han tratado en el mundo, etc., no habr de venir a reducirse nicamente al rezo de algn Padrenuestro ms en nuestras devociones diarias, a la colocacin de otra imagen entre las muchas que tenemos en nuestras habitaciones, a unas cuantas comuniones, a alguna funcin de Iglesia o a cosas por el estilo...
Es preciso, en una palabra, tomar la devocin al Corazn de Jess como ella es: un sistema acabadsimo de vida espiritual, tan hermoso y eficaz como no creo que lo haya habido hasta el presente en la Iglesia; un sistema con el cual, sin necesidad de salir de su campo para nada, puede el hombre llegar, con la mayor rapidez y suavidad dentro del modo de ser de la vida del espritu en la providencia actual, y de las condiciones personales de cada individuo, a la perfeccin cristiana y a la santidad elevada.
Qu hacer, pues, para ser devoto del Corazn de Jess en esta segunda forma? Decimos que lo principal, lo que es como la raz y el tronco, puestos los cuales, todo lo dems ir de suyo, puede reducirse segn los grandes amigos del Corazn de Jess a la consagracin verdadera." (286)

La prctica completa de la devocin se vive con la consagracin verdadera al sagrado Corazn de Jess. La palabra consagracin significa en general una dedicacin en forma exclusiva a alguna actividad, a la cual se aplica el mximo esfuerzo y tiempo posible.

Consagrarse al sagrado Corazn de Jess implica una entrega total y completa de nuestro ser a l. Por la consagracin se hace como un pacto o alianza con Jess, a travs de su Sagrado Corazn, que se puede sintetizar en la frmula siguiente:

* Yo, Jess, cuidar de tu persona y de tu santificacin.
* Cuida t de M, amndome con todo tu ser, y de mis cosas, propagando mi reino de amor en los corazones de los hombres.

La entrega total de esta consagracin comprende:

Entrega del alma, con todas sus facultades racionales segn ya vimos (inteligencia, voluntad, imaginacin, memoria), para que, a travs de las virtudes infusas y los dones del Espritu Santo, y una profusin de gracias actuales, pueda este Sagrado Corazn santificarnos y llevarnos al mayor grado de gloria en el cielo.

Entrega del cuerpo: poner en manos del Sagrado Corazn de Jess, de su amor y misericordia, nuestra salud y enfermedad, nuestra vida y nuestra muerte, nuestro trabajo y nuestro descanso. Esto significa procurar nuestra salud y bienestar corporal con todos los medios a nuestro alcance (mdicos, medicinas, cuidados corporales, etc.), y cuando lo hayamos hecho, abandonarnos entonces, con paz y confianza, a la misericordia del Sagrado Corazn de Jess.

Entrega de las obras: es muy claro lo que explica en este aspecto el P. Alcaiz: "Despus del alma y del cuerpo hemos de ofrecer al Corazn de Jess todas nuestras acciones virtuosas: en pos del rbol, los frutos. Todas las obras buenas y sufrimientos pasados, presentes y por venir; las que otras personas ofrecieren por nosotros durante nuestra vida, los sufragios despus de nuestra muerte: todo hay que ponerlo en sus manos sacrosantas, para que disponga de ello en favor de las personas que guste y en la forma que le agrade, como Seor absoluto." (287)

Entrega de las cosas exteriores: son las cosas que nos rodean en nuestra existencia diaria, como la familia, los trabajos y ocupaciones, la profesin, los negocios, los bienes materiales, las amistades y toda otra posesin en el mundo. Significa dejar en manos del Corazn de Jess nuestras preocupaciones y apegos excesivos a todas estas cosas, que impiden muchas veces que nuestra mente y voluntad estn enfocadas hacia Dios y sus cosas.

Cuando se hace una entrega completa como la indicada, se cumple con la primera parte de la consagracin. Pero una vez que se ha ofrecido todo al Corazn de Jess, es necesario vivir en consecuencia de esa entrega, porque de otra manera nos quedaramos solamente en una piadosa declaracin, sin que tenga la correspondencia de una accin concreta. Veamos como se vive en la prctica la consagracin:

* Vivir nuestra santificacin por amor al Sagrado Corazn: Un espacio muy importante ocupa en esta actitud de vida bajo la consagracin al Sagrado Corazn de Jess lo de ms valor que se refiere a nuestra alma: la santificacin. Ya hemos visto que la motivacin ms importante revelada por el mismo Jess respecto a la devocin a su Sagrado Corazn es la de su deseo ardiente de santificar a las almas, hacindolas partcipes desde su Sagrado Corazn de todas las gracias y tesoros sobrenaturales necesarios no slo para su salvacin sino para su mayor gloria en la eternidad.

Ahora bien, buscar nuestra santificacin por amor al Corazn de Jess, porque es el deseo ardiente que lo quema da a da, significa encontrar una de las motivaciones ms profundas que puedan movernos y sostenernos en el dificilsimo camino hacia nuestra perfeccin espiritual y santificacin.

En definitiva, toda la entrega que podemos hacer, no slo de nuestra alma, sino de nuestro cuerpo, de nuestras obras y de nuestros bienes externos, tiene verdadero significado y sentido si nos ayuda en el camino de santificarnos.

* Vivir nuestra santificacin como reparacin al Sagrado Corazn: Tambin la devocin al Sagrado Corazn de Jess mediante la consagracin completa provee otra motivacin profunda para encarar nuestra santificacin: es la de la reparacin. Continuamente el Sagrado Corazn de Jess, fuente de sus ms ntimos sentimiento y de donde mana su infinito amor por los hombres, es mortificado y ofendido por los hombres, especialmente en lo referente al Santsimo Sacramento del Altar.

La indiferencia, el desinters, las prcticas sacrlegas, el abandono, la ignorancia acerca de Su presencia Santa en el Sagrario son nuevas lanzas que a cada momento en todo el mundo se clavan en ese Corazn donde slo hay amor y misericordia, an para aquellos que as lo hieren.

Por lo tanto, llevaremos adelante nuestra consagracin completa tambin con el ofrecimiento de todo el esfuerzo que implica el difcil y arduo camino de nuestra santificacin como reparacin por las ofensas que ha recibido, recibe y recibir ese Divino Corazn, tanto de parte nuestra como por parte de los hombres del mundo.

* Hacer conocer y amar al Sagrado Corazn de Jess: la consagracin completa tambin implica un servicio, consistente en dar a conocer la devocin, para que los hombres puedan recibir tambin las gracias que estn reservadas a aquellos que la practican en forma completa.

Este servicio se entiende que el Seor lo pide a cada uno segn su estado y realidad de vida, y por supuesto ser distinto segn que se trate de fieles laicos no consagrados, de religiosos o de sacerdotes. A nadie el Seor forzar a un servicio que se oponga a sus realidades de familia y estado, y siempre en esta materia hay que cuidarse de tentaciones que, disfrazadas bajo el aspecto de un servicio bueno para la Iglesia, llevan a descuidar las obligaciones propias de cada estado.

Queda as expuesta en toda su magnitud la importancia de la devocin al Sagrado Corazn de Jess en la santificacin del cristiano. Sin embargo, hay un aspecto que debemos terminar de aclarar.
Vimos al principio de este captulo las opiniones de algunos Papas respecto a la importancia de esta devocin, pero tambin como la misma no es tenida en cuenta segn su inmenso valor; por ejemplo, dice Po XII que este culto "no es tenido en el debido honor y estimacin por algunos cristianos, y a veces ni aun por los que se dicen animados por un sincero celo por la religin catlica y por su propia santificacin."

Esto ocurre porque la exigencia de la verdadera consagracin no puede ser ni entendida ni asumida por quienes no han avanzado bastante en su crecimiento espiritual. Dicho con las palabras que utilizaremos en la prxima parte del libro, un principiante en la vida espiritual y de oracin puede muy difcilmente vivir ms o menos plenamente la verdadera consagracin; recin el que est adelantado podr aprovechar la inmensidad de tesoros que le provee esta devocin, que lo impulsar a llegar a ser un perfecto en su vida espiritual.

Referencias al Captulo 5:

(282): P. Florentino Alcaiz, "La devocin al Sagrado Corazn de Jess", Introduccin.
(283): Referido en el libro citado anteriormente, Parte I, Captulo 1
(284): Idem anterior.
(285): Idem anterior.
(286): Idem anterior, Parte II Captulo 1
(287): Idem anterior, Parte II, Captulo 2

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