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La Vida Cristiana Plena

Tercera Parte: Los Medios De Crecimiento De La Vida Cristiana Plena.

Capitulo 2: El Crecimiento Por Los Sacramentos Cristianos.

Introduccin.

Primera Parte: El Origen de la Vida Cristiana.
   Captulo I: El Propsito de Dios para el hombre.
   Captulo II: El Cumplimiento del Propsito de Dios.
   Captulo III: Dios no abandona al hombre - El Antiguo Testamento.
   Captulo IV: La Salvacin por Jesucristo.

Segunda Parte: Fundamentos De La Vida Cristiana Plena.
   Captulo I: La Redencion Objetiva Y Subjetiva.
   Captulo II: Los Efectos De La Gracia Santificante.
   Captulo III: La Accion De La Razon En El Hombre.
   Captulo IV: La Accion De La Gracia En El Hombre.
   Captulo V: La Santidad En La Tierra.
   Captulo VI: La Gloria En El Cielo.
   Captulo VII: Los Fenomenos Misticos Extraordinarios.

Tercera Parte: Los Medios De Crecimiento De La Vida Cristiana Plena.
   Captulo I: La Faceta Negativa Del Crecimiento Espiritual.
   Captulo II: El Crecimiento Por Los Sacramentos Cristianos.
   Captulo III: El Crecimiento Por El Merito Y La Oracion.
   Captulo IV: El Papel De La Virgen Maria En La Santificacion De Los Hombres.
   Captulo V: La Devocion Al Sagrado Corazon De Jesus Como Medio De Santificacion.

Cuarta Parte: El Desarrollo De La Vida Cristiana Plena.
   Capitulo I: La Vida Esritual Al Modo Humano.
   Capitulo II: La Vida Espiritual Al Modo Divino.

Definicin de Sacramento.

Ya vimos cuando hablamos del bautismo, en el Captulo 1 de la Segunda Parte, la nocin de sacramento: es un signo externo instituido por Jesucristo para producir la gracia.

Tenemos en esta definicin de sacramento tres elementos bien claros:
* Un signo sensible perceptible por los sentidos, de la gracia santificante.
* Este signo es dado por Dios (causa principal) a travs de Cristo (causa meritoria).
* Su efecto es que produce la gracia.
Es decir, los sacramentos confieren la gracia que significan, siempre y cuando no se pongan obstculos a los mismos y se reciban con la disposicin adecuada.

Cada uno de los sacramentos confiere la gracia a quienes los reciben, pero se distingue la finalidad de los distintos sacramentos, segn lo que se denomina gracia sacramental especfica de cada sacramento. Esta gracia sacramental provee auxilios divinos especiales, como gracias actuales especficas, para conseguir los fines particulares de cada sacramento.
As, por ejemplo, el sacramento del matrimonio conceder gracias especiales para cumplir con las obligaciones del estado que implica el hecho de casarse, y el sacramento del orden las dar a los sacerdotes para el cumplimiento de su misin como ministros de la Iglesia.

Los sacramentos de la Nueva Alianza son siete. El Catecismo nos explica: "Los sacramentos de la Nueva Ley fueron instituidos por Cristo y son siete, a saber: bautismo, confirmacin, eucarista, penitencia, uncin de los enfermos, orden sacerdotal y matrimonio. Los siete sacramentos corresponden a todas las etapas y todos los momentos importantes de la vida del cristiano; dan nacimiento y crecimiento, curacin y misin a la vida de fe de los cristianos. Hay aqu una cierta semejanza a las etapas de la vida natural y las etapas de la vida espiritual." (254)

Se suelen agrupar los sacramentos en tres clases: los sacramentos de la iniciacin cristiana (bautismo, confirmacin, eucarista), los de curacin (penitencia y uncin de los enfermos) y los que estn al servicio de la comunidad (matrimonio y orden sagrado).

Sacramentos de la Iniciacin cristiana.

a) El Bautismo: ya vimos lo concerniente a este sacramento al principio de la "Segunda Parte". Recordemos que este sacramento confiere una gracia de regeneracin espiritual, limpiando del pecado original y haciendo nacer a la vida de la gracia, creando en nosotros el hombre nuevo, renacido para vivir la misma vida de Cristo.

b) La Confirmacin: por este sacramento se consolida la gracia del bautismo (gracia santificante), para que el fiel crezca interiormente en su vida sobrenatural y reciba una especial fortaleza para proclamar su fe con valenta, especialmente sin temor por el respeto humano, que muchas veces es un obstculo para los deberes religiosos.
Se recibe por este sacramento un especial auxilio del Espritu Santo para crecer en la prctica de las virtudes cristianas y para recibir los siete preciosos dones del Espritu. Por eso se dice comnmente que con la confirmacin el cristiano se convierte en un nuevo soldado de Cristo.

Los signos visibles de este sacramento son la imposicin de las manos por parte del ministro (obispo o sacerdote autorizado) y la uncin con el santo crisma, que confiere la "marca" o el "sello" del Espritu Santo. Tambin el signo de la imposicin de las manos, desde el tiempo de los apstoles, es un signo del don del Espritu Santo.

No significa esto que recin en la confirmacin se recibe el Espritu Santo, ya que el mismo, como parte de la Trinidad, se ha recibido con la gracia santificante conferida por el bautismo, e inhabita en el espritu del bautizado. Lo que se quiere decir es que con la confirmacin, por su gracia sacramental propia, se recibe un nuevo impulso para el crecimiento de la vida sobrenatural, accin que por apropiacin se otorga al Espritu Santo. Por eso la confirmacin es un sacramento que se administra en una edad en que se tenga un uso de la razn ya avanzado (jvenes o adultos), porque auxiliar al confirmado con gracias actuales que le permitan perfeccionar su organismo sobrenatural (virtudes infusas y dones del Espritu Santo).

c) La Eucarista: Respecto de este sacramento nos dice el Catecismo: "La sagrada eucarista culmina la iniciacin cristiana. Los que han sido elevados a la dignidad del sacerdocio real por el bautismo, y configurados ms profundamente con Cristo por la confirmacin, participan por medio de la eucarista, con toda la comunidad, en el sacrificio mismo del Seor.
Nuestro Salvador, en la ltima Cena, la noche en que fue entregado, instituy el sacrificio eucarstico de su cuerpo y su sangre para perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el sacrificio de la cruz y confiar as a su esposa amada, la Iglesia, el memorial de su muerte y resurreccin, sacramento de piedad, signo de unidad, vnculo de amor, banquete pascual en el que se recibe a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria futura. La eucarista es "fuente y cima de toda la vida cristiana".Los dems sacramentos, como tambin todos los ministerios eclesiales y las obras de apostolado, estn unidos a la eucarista y a ella se ordenan. La sagrada eucarista, en efecto, contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, al propio Cristo, nuestra Pascua." (255)

La eucarista es el sacramento en el cual, bajo las especies de pan y vino, se encuentra Cristo presente en forma verdadera, con su cuerpo, sangre, alma humana y divinidad, a fin de ofrecerse en un nuevo sacrificio incruento al Padre celestial, y para darse como alimento espiritual a los fieles.
Es claro dogma de fe catlica que Cristo est presente en la eucarista en forma real y sustancial, debido a que cuando el sacerdote consagra las especies del pan y del vino, se produce en forma milagrosa la conversin de estas sustancias en el cuerpo y la sangre de Jesucristo. Esta transformacin recibe el nombre teolgico de transustanciacin.

Debemos diferenciar en la eucarista lo que es sacramento de lo que es sacrificio, aunque ambos se producen a partir de una nica consagracin del ministro. La eucarista es sacramento en la medida en que Cristo se da en ella como alimento para el alma, para su santificacin, mientras que es sacrificio en cuanto en ella Jesucristo se ofrece a Dios nuevamente como vctima, como hostia santa.

El fruto ms importante de la eucarista es la unin profundamente ntima que se produce entre Jesucristo y el que recibe el sacramento, donde el Seor le comunica su modo de ser, sus sentimientos, sus afectos, sus virtudes, y, especialmente, su amor al Padre y a los hombres.

Esta unin es una unin fsica, ya que, cuando recibimos la eucarista, recibimos a Cristo todo entero (cuerpo, sangre, alma y divinidad), y somos asimilados por l; tambin es una unin espiritual muy ntima y santificadora: se unen su alma con la nuestra, su imaginacin y memoria, tan santas y disciplinadas, tambin se unen con nuestra propia imaginacin y memoria, para encaminarlas hacia Dios y las cosas divinas.

El entendimiento de Jess, como un verdadero sol de las almas, ilumina nuestra inteligencia con la virtud de la fe, y su voluntad, fuerte y generosa, corrige las flaquezas y debilidades de la nuestra, de manera que podamos perseverar en nuestra vida cristiana en medio de las dificultades y tentaciones. Por lo tanto la unin con Jesucristo en la eucarista es profundamente transformadora de todo nuestro ser.

Para que estos efectos se produzcan en la persona que recibe la eucarista, son necesarias una preparacin y una disposicin adecuadas. Esto implica estar en estado de gracia (no tener pecado grave), tener conciencia de haber cumplido con los deberes propios de cada estado, estar reconciliado con los dems, sin guardar odios y rencores, y tener un deseo profundo y ardiente de unirnos con Jesucristo en la eucarista.

Despus de recibido el sacramento la disposicin debe ser la de adoracin profunda de Aquel que se nos ha dado por completo, de accin de gracias por haber recibido tan grande don, y de propsito de hacer los esfuerzos y sacrificios necesarios para crecer en determinadas virtudes que necesitamos, o para vencer ciertas flaquezas y debilidades que sabemos que permanecen en nosotros.

Sacramentos de curacin.

El segundo grupo de sacramentos est constituido por los sacramentos de curacin, como lo ensea el Catecismo:
"Por los sacramentos de la iniciacin cristiana, el hombre recibe la vida nueva de Cristo. Ahora bien, esta vida la llevamos en "vasos de barro" (2 Cor 4,7). Actualmente est todava "escondida con Cristo en Dios" (Col 3,3). Nos hallamos an en "nuestra morada terrena" (2 Co 5,1), sometida al sufrimiento, a la enfermedad y a la muerte. Esta vida nueva de hijo de Dios puede ser debilitada e incluso perdida por el pecado.
El Seor Jesucristo, mdico de nuestras almas y de nuestros cuerpos, que perdon los pecados al paraltico y le devolvi la salud del cuerpo, quiso que su Iglesia continuase, con la fuerza del Espritu Santo, su obra de curacin y de salvacin, incluso en sus propios miembros. Esta es la finalidad de los dos sacramentos de curacin: el sacramento de la penitencia y la uncin de los enfermos." (256)

a) La Penitencia o Reconciliacin: La Iglesia recibi de Cristo la potestad de perdonar los pecados cometidos despus del bautismo por el sacramento de la penitencia o reconciliacin, segn ensea el Catecismo:
"Los que se acercan al sacramento de la penitencia obtienen de la misericordia de Dios el perdn de los pecados cometidos contra l, y al mismo tiempo, se reconcilian con la Iglesia, a la que ofendieron con sus pecados. Ella los mueve a la conversin con su amor, su ejemplo y sus adoraciones.
Se lo denomina sacramento de conversin porque realiza sacramentalmente la llamada de Jess a la conversin (cf. Mc 1,15), la vuelta al Padre (cf. Lc. 15,18) del que el hombre se haba alejado por el pecado.
Se denomina sacramento de la penitencia porque consagra un proceso personal y eclesial de conversin, de arrepentimiento y de reparacin por parte del cristiano pecador.
Es llamado sacramento de la confesin porque la declaracin o manifestacin, la confesin de los pecados ante el sacerdote, es un elemento esencial de este sacramento. En un sentido profundo este sacramento es tambin una "confesin", un reconocimiento y una alabanza de la santidad de Dios y de su misericordia para con el hombre pecador.
Se lo llama sacramento del perdn porque, por la absolucin sacramental del sacerdote, Dios concede al penitente "el perdn y la paz".
Se lo denomina sacramento de reconciliacin porque otorga al pecador el amor de Dios que reconcilia: "Dejaos reconciliar con Dios" (2 Cor 5,20). El que vive del amor misericordioso de Dios est pronto a responder a la llamada del Seor: "Ve primero a reconciliarte con tu hermano" (Mt. 5,24)." (257)

El signo exterior del sacramento de la penitencia est constituido por la contricin, la confesin de los pecados, la satisfaccin u obras de penitencia y la absolucin.

La contricin se explica por el dolor del alma y el aborrecimiento del pecado cometido, en forma conjunta con el propsito que se hace de no volver a pecar.

La confesin, como segundo signo externo de este sacramento, es la acusacin que el penitente hace de sus propios pecados ante el sacerdote para recibir el perdn. Los pecados graves o mortales se deben confesar obligatoriamente para recibir nuevamente la gracia perdida debido a los mismos, mientras que los pecados veniales, a pesar de que son perdonados por otros medios (contricin, oracin, obras de caridad y mortificacin), es bueno y provechoso confesarlos, porque el poder de perdonarlos tambin los abarca.

Despus de la confesin el sacerdote impone la satisfaccin o penitencia, que consiste en obras que permiten expiar las penas debidas por el pecado cometido, tal como lo explica el Catecismo:

"Muchos pecados causan dao al prjimo. Es preciso hacer lo posible para repararlos (por ejemplo, restituir las cosas robadas, restablecer la reputacin del que ha sido calumniado, compensar las heridas). La simple justicia exige esto. Pero, adems, el pecado hiere y debilita al propio pecador tanto como sus relaciones con Dios y con el prjimo. La absolucin quita el pecado, pero no remedia todos los desrdenes que el pecado caus. Liberado del pecado, el pecador debe todava recobrar la plena salud espiritual. Por tanto, debe hacer algo ms para reparar sus pecados: debe "satisfacer" de manera apropiada, o "expiar" sus pecados. Esta satisfaccin se llama tambin "penitencia".
La penitencia que el confesor impone debe tener en cuenta la situacin personal del penitente y buscar su bien espiritual. Debe corresponder todo lo posible a la gravedad y a la naturaleza de los pecados cometidos. Puede consistir en la oracin, en ofrendas, en obras de misericordia, servicios al prjimo, privaciones voluntarias, sacrificios, y, sobre todo, la aceptacin paciente de la cruz que debemos llevar. Tales penitencias ayudan a configurarnos son Cristo que, l solo, expi nuestros pecados de una vez por todas. Ellas nos permiten llegar a ser coherederos de Cristo resucitado, "ya que sufrimos con l" (Rom 8,17)." (258)

Finalmente viene la absolucin, significada por las palabras de la misma, la que, junto con los actos del penitente, opera finalmente la remisin de los pecados.

El efecto principal de este sacramento es la reconciliacin del pecador con Dios, como lo ensea el Catecismo:

"Toda la virtud de la penitencia reside en que nos restituye a la gracia de Dios y nos une con l con profunda amistad. El fin y el efecto de este sacramento son, pues, la reconciliacin con Dios. En los que reciben el sacramento de la penitencia con un corazn contrito y con una disposicin religiosa, "tiene como resultado la paz y la tranquilidad de la conciencia, a las que acompaa un profundo consuelo espiritual" (Concilio de Trento). En efecto, el sacramento de la reconciliacin con Dios produce una verdadera "resurreccin espiritual", una restitucin de la dignidad y de los bienes de la vida de hijos de Dios, el ms precioso de los cuales es la amistad de Dios.
Pero hay que aadir que tal reconciliacin con Dios tiene como consecuencia, por as decir, otras reconciliaciones que reparan las rupturas causadas por el pecado: el penitente perdonado se reconcilia consigo mismo en el fondo ms ntimo de su propio ser, en el que recupera la propia verdad interior; se reconcilia con los hermanos, agredidos y lesionados por l de algn modo; se reconcilia con la Iglesia; se reconcilia con toda la creacin." (259)

b) Uncin de los enfermos: Por el sacramento de la uncin de los enfermos el cristiano enfermo recibe la gracia de Dios para la salud sobrenatural de su alma y muchas veces tambin para la salud natural del cuerpo, mediante la uncin con leo y la oracin del sacerdote, que son los signos de este sacramento. Dice el Catecismo:
"Con la sagrada uncin de los enfermos y con la oracin de los presbteros, la Iglesia entera encomienda los enfermos al Seor sufriente y glorificado, para que los alivie y los salve. Incluso los anima a unirse libremente a la pasin y muerte de Cristo, para contribuir, as, al bien del Pueblo de Dios. (Lumen Gentium II)." (260)

Los efectos de este sacramento derraman en el alma que se cree prxima a la muerte la consolacin por las angustias y temores que trae el recuerdo de las faltas pasadas, la consideracin de las flaquezas actuales y el temor del juicio de Dios.

El catecismo nos resume as estos efectos:
"La gracia primera de este sacramento es una gracia de consuelo, de paz y de nimo para vencer las dificultades propias del estado de enfermedad grave o de la fragilidad de la vejez. Esta gracia es un don del Espritu Santo que renueva la confianza y la fe en Dios y fortalece contra las tentaciones del Maligno, especialmente la tentacin de desaliento y de angustia ante la muerte. Esta asistencia del Seor por la fuerza de su Espritu quiere conducir al enfermo a la curacin del alma, pero tambin a la del cuerpo, si es voluntad de Dios.
Por la gracia de este sacramento, el enfermo recibe la fuerza y el don de unirse ms ntimamente a la pasin de Cristo: en cierta manera es consagrado para dar fruto por configurarse con la pasin redentora del Salvador. El sufrimiento, secuela del pecado original, recibe un sentido nuevo, viene a ser participacin en la obra salvfica de Jess." (261)

Sacramentos al servicio de la comunidad.

Hay finalmente sacramentos que los podemos considerar como un auxilio para la comunidad, tal como resume el Catecismo: "El bautismo, la confirmacin y la eucarista son los sacramentos de la iniciacin cristiana. Fundamentan la vocacin comn de todos los discpulos de Cristo, que es vocacin a la santidad y a la misin de evangelizar el mundo. Confieren las gracias necesarias para vivir segn el Espritu en esta vida de peregrinos en marcha hacia la Patria.

Otros dos sacramentos, el orden y el matrimonio, estn ordenados ala salvacin de los dems. Contribuyen ciertamente a la propia salvacin, pero esto lo hacen mediante el servicio que prestan a los dems. Confieren una misin particular en la Iglesia y sirven a la edificacin del Pueblo de Dios." (262)
Es decir, estos sacramentos no santifican ya al hombre en su vida privada, como los anteriores, sino que lo hacen en relacin a su vida social.

a) Sacramento del matrimonio: El sacramento del matrimonio cristiano es aquel por el cual dos personas de distinto sexo, hbiles para casarse, se unen por mutuo consentimiento en una indisoluble comunidad de vida, que tiene por fin engendrar y educar hijos, constituyendo una familia. Por este sacramento los cnyuges reciben la gracia necesaria para poder cumplir con los deberes especiales de su estado matrimonial.

Son los mismos esposos los ministros de la gracia sacramental, y ellos se confieren mutuamente el sacramento, expresando ante la Iglesia su consentimiento, que es el signo del matrimonio:
"La Iglesia considera el intercambio de los consentimientos entre los esposos como el elemento indispensable que hace el matrimonio. Si el consentimiento falta, no hay matrimonio.
El consentimiento consiste en un acto humano por el cual los esposos se dan y se reciben mutuamente: "Yo te recibo como esposa"; "Yo te recibo como esposo". En este consentimiento, que une a los esposos entre s, encuentra su plenitud el hecho que los dos "vienen a ser una sola carne" (Cf. Gen 2,24; Mc 10,8; Ef 5,31)." (263)

El vnculo matrimonial establecido por este sacramento es indisoluble:
"El consentimiento por el que los esposos se dan y se reciben mutuamente es sellado por el mismo Dios (cf. Mc 10,9). De su alianza "nace una institucin estable por ordenacin divina, tambin ante la sociedad" (Gaudium et Spes 48,1). La alianza de los esposos est integrada en la Alianza de Dios con los hombres: el autntico amor conyugal es asumido en el amor divino.
Por tanto, el vnculo matrimonial es establecido por Dios mismo, de modo que el matrimonio celebrado y consumado entre bautizados no puede ser disuelto jams. Este vnculo, que resulta del acto humano libre de los esposos y de la consumacin del matrimonio, es una realidad ya irrevocable y da origen a una alianza garantizada por la fidelidad de Dios. La Iglesia no tiene poder para pronunciarse contra esta disposicin de la sabidura divina." (264)

Puede sin embargo haber razones externas que produzcan la nulidad del matrimonio cristiano:
"El consentimiento debe ser un acto de la voluntad de cada uno de los contrayentes, libre de violencia o de temor grave externo. Ningn ser humano puede reemplazar este consentimiento. Si esta libertad falta, el matrimonio es invlido.
Por esta razn (o por otras razones que hacen nulo e invlido el matrimonio), la Iglesia, tras el examen de la situacin por el tribunal eclesistico competente, puede declarar la nulidad del matrimonio, es decir, que el matrimonio no ha existido. En este caso los contrayentes quedan libres para casarse, aunque deben cumplir las obligaciones naturales nacidas de una unin precedente." (265)

b) El sacramento del Orden: Este sacramento es aquel en el cual, por la imposicin de las manos y la oracin de un obispo, se confiere a un cristiano de sexo masculino el poder de consagrar la divina eucarista, de administrar los sacramentos y de predicar la verdad evanglica, y la gracia de ejercer santamente estos ministerios:
"El orden es el sacramento gracias al cual la misin confiada por Cristo a sus Apstoles sigue siendo ejercida en la Iglesia hasta el fin de los tiempos: es, pues, el sacramento del ministerio apostlico. Comprende tres grados: el episcopado, el presbiteriano y el diaconado.
El rito esencial del sacramento del orden est constituido, para los tres grados, por la imposicin de manos del obispo sobre la cabeza del ordenado, as como por una oracin consagratoria especfica que pide a Dios la efusin del Espritu Santo y de sus dones apropiados al ministerio para el cual el candidato es ordenado." (266)

El sacramento del Orden produce un aumento de la gracia santificante y una gracia sacramental propia que tiene por finalidad capacitar al ordenado para el digno ejercicio de las funciones de su ministerio y para llevar una vida santa de acuerdo a su nuevo estado.

Es importante tener claro que el poder recibido por el sacerdote en virtud de este sacramento no depende de su mayor o menor dignidad personal, o de su condicin de santidad o de pecado:
"Puesto que en ltimo trmino es Cristo quien acta y realiza la salvacin a travs del ministro ordenado, la indignidad de este no impide a Cristo actuar. San Agustn lo dice con firmeza: En cuanto al ministro orgulloso, hay que colocarlo con el Diablo. Sin embargo, el Don de Cristo no por ello es profanado: lo que llega a travs de l conserva su pureza, lo que pasa por l permanece limpio y llega a la tierra frtil... En efecto, la virtud espiritual del sacramento es semejante a la luz: los que deben ser iluminados la reciben en su pureza, y si atraviesa seres manchados, no se mancha." (267)

Conclusiones.

Los sacramentos son todos fuentes de gracia santificante para quienes los reciben, y de gracias sacramentales particulares adecuadas a cada estado de vida y situacin particular. Pero hay que tener presente que, si bien producen por s mismos la gracia en aquellos que no ponen obstculos, esta gracia la producen en mayor o menor abundancia segn el fervor de quien los recibe.

El Concilio de Trento defini que: "Todos reciben la justicia (santidad) segn la medida deseada para cada uno por el Espritu Santo y segn la propia disposicin".
Santo Toms, al respecto, hace notar que, en el orden natural, aunque un foco calienta por s mismo, tanto ms se aprovecha uno del calor cuanto se acerca ms a l; de la misma manera, en el orden sobrenatural, tanto mayor provecho se obtendr de los sacramentos cuanto uno se acerca a ellos con fe ms viva y un mayor fervor de la voluntad.

De todos los sacramentos la eucarista es la "fuente y cumbre de toda la vida cristiana". (268) Es el sacramento que nos va alimentando permanentemente a lo largo de nuestra peregrinacin terrenal, y esta ha sido la enseanza fundamental de Jess:
"Ellos entonces le dijeron: <<Qu seal haces para que vindola creamos en ti? Qu obra realizas? Nuestros padres comieron el man en el desierto, segn est escrito: Pan del cielo les dio a comer.>> Jess les respondi: <<En verdad, en verdad os digo: No fue Moiss quien os dio el pan del cielo: es mi Padre quien os da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo.>> Entonces le dijeron: <<Seor, danos siempre de ese pan.>> Les dijo Jess: <<Yo soy el pan de la vida. El que venga a m no tendr hambre, y el que crea en m no tendr nunca sed." (269)

Referencias al Captulo 2:

(254): Catecismo de la Iglesia Catlica, N 1210
(255): Catecismo de la Iglesia Catlica, N 1322, 1323 y 1324
(256): Idem N 1420 y 1421
(257): Idem N 1422, 1423 y 1424
(258): Idem N 1459 y 1460
(259): Idem N 1468 y 1469
(260): Idem N 1499
(261): Idem N 1520 y 1521
(262): Idem N 1533 y 1534
(263): Idem N 1626 y 1627
(264): Idem N 1639 y 1640
(265): Idem N 1628 y 1629
(266): Idem N 1536 y 1573
(267): Idem N 1584
(268): Concilio Vaticano II, "Lumen Gentium" N 11
(269): Juan 6,30-35

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